El potus , también conocido como pothos o Epipremnum aureum, es una de las plantas de interior más populares del mundo gracias a su resistencia, fácil mantenimiento y capacidad para adaptarse a distintos ambientes. Sus hojas verdes, brillantes y en forma de corazón lo convierten en una opción ornamental ideal.
Pero aunque es una planta "todo terreno", su crecimiento y apariencia dependen en gran parte del lugar donde se la ubique. La luz, la ventilación y el tipo de espacio influyen directamente en que el potus se desarrolle con hojas grandes, tallos largos y un follaje frondoso, o que, por el contrario, crezca lento y con hojas pequeñas.
¿Dónde ubicar el potus para que crezca frondoso y sano?
Según especialistas en jardinería, esta planta de interior crece mejor en espacios con luz natural indirecta, es decir, cerca de ventanas pero sin recibir sol directo. La luz intensa filtrada estimula la fotosíntesis y favorece que las hojas se vuelvan más grandes y de un verde más intenso.
El portal especializado The Spruce indica que el pothos se desarrolla de forma óptima en ambientes luminosos, pero la exposición directa al sol puede quemar sus hojas. Por eso, los lugares ideales son:
- Cerca de una ventana con cortina o persiana.
- En estanterías altas, donde pueda colgar y extender sus tallos.
- En livings, comedores o escritorios bien iluminados.
La experta en plantas de interior Jane Perrone, autora de The Plant Lover’s Guide to Houseplants, explica que cuando esta planta recibe poca luz, sobrevive, pero pierde vigor. Esto sucede porque sus hojas se achican y los tallos se debilitan.
Plantas de interior: cuidados básicos del potus
El potus es principalmente una planta de interior, aunque en climas cálidos y templados también puede adaptarse al exterior. En interiores se comporta como una planta colgante ideal para macetas, estantes o macramé.
Pero en exteriores, la planta puede crecer en balcones, patios o jardines, siempre que esté protegida del sol fuerte y de las heladas. Entre sus cuidados básicos se destacan:
- Riego moderado: solo cuando la tierra esté seca en la superficie. El exceso de agua es su principal enemigo.
- Sustrato drenante: necesita macetas con buen drenaje para evitar encharcamientos.
- Temperatura templada: entre 18 y 28 grados es su rango ideal.
- Poda ocasional: cortar tallos largos estimula el crecimiento de nuevos brotes.
