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El olor que te imagines ALLÍ ESTÁ: la bóveda más extraña de fragancias de Lake Tahoe

The Fragrance Vault es un archivo vivo de perfumes vintage. Descubre la historia de la bóveda que usa el aroma para recuperar recuerdos perdidos

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El uso excesivo de perfume puede tener como consecuencia alguna intoxicación|Unplash

Las fragancias más raras y esquivas del mundo no están en las grandes avenidas de París o Nueva York, sino en Lake Tahoe, California. Allí reside una bóveda fascinante llamada The Fragrance Vault, un espacio que se mantiene meticulosamente a una temperatura constante para poder resguardar los tesoros más preciados de la perfumería global.

La dueña actual inició su recorrido en este arte gracias a su madre, quien desde pequeña coleccionaba miles de botellas. Hoy, este santuario se encuentra "escondido" en la base de Heavenly Mountain, en South Lake Tahoe. Su ubicación es casi un secreto a voces: reside en un modesto centro comercial, situada entre un FedEx, un salón de uñas y una tienda de mascotas llamada Dog Dog Cat.

¿Por qué es considerado un santuario?

Aunque existen archivos de perfumes famosos, como la prestigiosa Osmothèque en Versalles, la gran diferencia es que en The Fragrance Vault se encuentra un archivo vivo y funcional. Aquí, las botellas vintage no son solo piezas de museo; son fragmentos de historia que aún conservan su esencia.

El inventario es asombroso: alrededor de seis mil botellas habitan el local. Cada una encierra historias de décadas atrás, capturando la atmósfera de épocas que ya no existen. Curiosamente, los aromas más raros y valiosos nunca llegan a la sala de ventas principal; permanecen protegidos en su "cueva de perfumes" personal, una cámara refrigerada bajo la casa de la propietaria, mantenida estrictamente a 7 °C.

¿Qué dice el cerebro al identificar una fragancia?

Menard, la actual propietaria, custodia este legado que fue iniciado por su abuela. Muchos de los visitantes no acuden a ella simplemente para realizar una transacción comercial, sino buscando una llave para su memoria.

"El aroma va directo al sistema límbico", explica Menard con la precisión de quien conoce la ciencia detrás del placer. "No pasa por la salida. No se procesa primero. Va directo a donde se almacenan los recuerdos y las emociones". Para ella, su labor trasciende la estética: "No se trata de perfumes. Se trata de la arquitectura del cerebro. El aroma es la forma más rápida de regresar a alguien a quien has amado o perdido".

Lamentablemente, la lucha contra el tiempo es constante. "Aquí cada botella tiene una vida útil. Mi trabajo es que dure lo máximo posible", afirma Menard, consciente de que los componentes químicos tienen fecha de caducidad si no se cuidan con rigor profesional.

¿Cuánto cuestan las fragancias?

Si bien el establecimiento vende algunas fragancias comerciales, sus verdaderas joyas no están a la venta. Un ejemplo es el Shiseido Nombre Noir, una legendaria edición de 1982 que hoy está descontinuada y es casi imposible de conseguir.

“La gente entra esperando una perfumería. No esperan un portal”, dice Menard. Entre sus tesoros se encuentran piezas como Vera Violetta de 1894 de Roger & Gallet, clásicos franceses modernos como Parfums de Gabor y Les Indemodables, e incluso iconos de los 90 como CK Eternity, junto a carteras completas de marcas de nicho como Zoologist.

Para los coleccionistas más exigentes, las fragancias más costosas pertenecen a la Colección Clásica de Grossmith (Hasu-no-Hana, Phul-Nana y Shem-el-Nessim). Estas han sido meticulosamente remasterizadas a partir de las fórmulas originales de la casa de 1888, 1891 y 1906, alcanzando un precio aproximado de 760 dólares por botella.

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