Los ejercicios de fuerza empiezan a ser una tendencia nuevamente y más, en una época en la que el fitness está pegando duro en todo el planeta. A veces nos imaginamos solamente que los y las jovenes que tienen que incorporar este tipo de ejercicios, sin embargo, es sumamente importante que las mujeres de 60 años o más los incorporen en su rutina.
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Abby Bales, fisioterapeuta especialista en fuerza y fundadora de Reform Physical Therapy da consejos a las mujeres para que no le tengan miedo a este tipo de ejercicios: “Empieza poco a poco, aumenta gradualmente y persevera”, sumado a hacerlos por lo menos tres veces a la semana.
Consejos por Abby Bales
- Despeja tu espacio. Asegúrate de que tu zona de entrenamiento esté libre de obstáculos para evitar resbalones o tropiezos.
- Elige las pesas adecuadas. Si eres nueva en algún movimiento, empieza solo con tu peso corporal. Cuando estés lista para añadir pesas, elige algo que te permita realizar al menos de ocho a diez repeticiones con buena técnica, pero que te resulte difícil en las dos o tres últimas. Si tu técnica falla antes, puede que la pesa sea demasiado pesada.
- Calienta y enfría. Incluye estiramientos suaves y ejercicios de movilidad antes y después de levantar pesas para que tus músculos se aclimaten y prevenir lesiones.
- Concéntrate en la técnica. Sigue las guías visuales para trabajar en la técnica correcta y reducir el riesgo de lesiones. Incluso puedes considerar grabarte en vídeo o levantar pesas frente a un espejo (teniendo cuidado de no forzar la vista de forma que altere tu alineación) para comprobar tu técnica. Si es posible, reserva una o dos sesiones con un entrenador para asegurarte de empezar con la técnica correcta.
- Escucha a tu cuerpo. Presta atención a cualquier dolor o molestia. Si algo te duele, ¡no lo hagas!
Por otro lado, la especialista indicó que no tienes que hacer ejercicios que pongan en riesgo tu físico: ''Los movimientos de alto impacto como las sentadillas con salto y los saltos al cajón, aunque son excelentes para fortalecer los huesos, ejercen una presión adicional sobre las articulaciones y, por lo tanto, pueden no ser una buena idea para quienes ya experimentan dolor articular o tienen artritis.'', destacó para la revista Women´s Health.










