Aston Martin tenía una idea muy clara: convertirse en el próximo gran equipo de la Fórmula 1.
El plan parecía perfecto. Lawrence Stroll compró el antiguo equipo Force India en 2018 y empezó a invertir millones para transformarlo. Llegaron fichajes importantes, una nueva fábrica de alta tecnología y algunos de los nombres más grandes del paddock.
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Primero apareció Sebastian Vettel, cuatro veces campeón del mundo. Cuando el alemán se retiró en 2022, el equipo fichó a Fernando Alonso, otro campeón que todavía sigue siendo uno de los pilotos más competitivos de la parrilla.
Pero eso no fue todo. Aston Martin también cerró un acuerdo exclusivo con Honda para desarrollar su motor a partir de 2026 y logró convencer a Adrian Newey, el diseñador más exitoso de la historia de la Fórmula 1, para liderar el nuevo proyecto técnico.
Sin embargo, la pretemporada dejó muchas dudas.
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— Aston Martin Aramco F1 Team (@AstonMartinF1) March 8, 2026
Un inicio lleno de problemas
El nuevo auto del equipo, el AMR26, llegó tarde a las pruebas de pretemporada. Cuando finalmente salió a pista, empezaron los problemas.
Durante los test en Barcelona y Bahréin, Aston Martin fue el equipo que menos vueltas completó. El principal dolor de cabeza ha sido el nuevo motor Honda, que sufrió fallas relacionadas con la batería.
En el último día de pruebas en Bahréin, el equipo apenas logró rodar unas pocas vueltas mientras los demás equipos ya estaban probando configuraciones de carrera.
Eso significa que Aston Martin llegó al Gran Premio de Australia con muy pocos datos sobre su nuevo coche. Y se notó. El equipo estuvo lejos de ser competitivo, con ambos autos sin terminar la carrera.
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Un arranque complicado
Por ahora, el objetivo del equipo podría ser simplemente terminar la próxima carrera de la temporada. Algo muy lejos de las expectativas que se generaron alrededor del proyecto en los últimos años.
Fernando Alonso ha intentado mantener la calma y ha reconocido que el inicio de la temporada podría ser complicado, aunque confía en que el equipo pueda mejorar con el paso de las carreras.
Pero una cosa nadie puede maquillar: el proyecto que prometía cambiar la Fórmula 1 ha sido un fracaso, con todas sus letras.
