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Caroline Drury, entrenadora personal: “Llené mi plato con esta comida y transformé mi cuerpo en 8 semanas”

La entrenadora modificó su alimentación y comenzó una rutina de ejercicios cortos que pudo mantener sin agotarse para cambiar su físico

Caroline Drury comparte cómo era su plato para transformar su cuerpo
Caroline Drury comparte cómo era su plato para transformar su cuerpo

Transformar el cuerpo no siempre exige pasar varias horas en el gimnasio o seguir una alimentación difícil de mantener. Caroline Drury convivió durante años con este pensamiento hasta que decidió cambiar por completo la forma en la que cuidaba su salud. Los primeros resultados comenzaron a aparecer en apenas ocho semanas.

La entrenadora personal había probado dietas restrictivas y periodos de ejercicio intenso que terminaban provocándole agotamiento, dejando de lado por completo el hábito. Sin embargo, durante la pandemia encontró una alternativa más sostenible. La clave estuvo en realizar entrenamientos cortos y modificar la composición de sus comidas.

La comida con la que Caroline Drury transformó su cuerpo

“Llené mi plato con proteínas magras, frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables”, explicó Drury en un testimonio publicado por Women’s Health. La entrenadora dejó de depender de pizzas, alimentos congelados, comida a domicilio y snacks ultraprocesados.

Plato saludable
Drury utilizó proteínas magras, frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables para cambiar su cuerpo

Las proteínas magras se convirtieron en uno de los componentes principales de sus platos. Dentro de este grupo pueden incluirse alimentos como pollo sin piel, pescados, atún, huevos, yogur natural, frijoles, lentejas y productos elaborados con soya.

No obstante, su transformación no puede atribuirse únicamente a la proteína. Drury también comenzó a cocinar en casa y a consumir más productos frescos o mínimamente procesados. Esto le permitió tener mayor control sobre los ingredientes y las porciones de cada comida.

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La rutina de 20 minutos que acompañó su alimentación

El cambio alimenticio fue acompañado por un programa de ocho semanas. La entrenadora realizaba cinco sesiones de cuerpo completo por semana, con una duración de entre 20 y 25 minutos cada una.

La mayoría de los ejercicios utilizaban el propio peso corporal, aunque también incorporaba elementos domésticos para añadir resistencia. Esta dinámica le permitió alejarse de la mentalidad de entrenar al límite durante algunas semanas y abandonar después por cansancio.

Sentadillas
Drury realizaba una rutina de entre 20 y 25 minutos

“Los resultados fueron transformadores”, reconoció Drury. Al terminar el programa había perdido peso, desarrollado masa muscular y recuperado la energía. El cambio más importante, según relató, fue encontrar una rutina que disfrutaba y podía sostener.

Reducir los ultraprocesados también pudo marcar la diferencia

Uno de los cambios menos visibles en la experiencia de Drury fue reemplazar productos ultraprocesados por alimentos integrales. Este punto pudo resultar tan importante como aumentar la presencia de proteínas magras.

Un ensayo controlado realizado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos encontró que sus participantes consumieron alrededor de 508 calorías adicionales por día durante una dieta ultraprocesada. En dos semanas ganaron aproximadamente 0.9 kilos, mientras que perdieron una cantidad similar al seguir una alimentación no procesada.

El caso de Caroline Drury muestra que su transformación no dependió de un alimento milagroso. Las proteínas magras formaron parte de una estrategia que también incluyó frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y ejercicio frecuente. El verdadero cambio estuvo en construir hábitos que podía repetir sin recurrir a extremos.

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