La pelea más larga de la historia

La evolución del boxeo tuvo mucho que ver con la evolución de la humanidad, de las comunicaciones, pero antes había peleas de hasta 110 rounds.
08 diciembre, 2020
Eduardo Lamazón
EL DICTADO

La pelea más larga de la historia se realizó en el Club Olympic de Nueva Orleans, el 6 de abril de 1893. Han pasado 127 años.

La pelea que el local Andy Bowen y Jack Burke empataron en 110 rounds, duró 7 horas y 19 minutos.

Algunas veces cuento esto y hay personas que se sorprenden y me dicen que “los números no dan”... Bueno, no dan exactos pero se acercan.

Las reglas del Marqués de Queensberry se habían empezado a utilizar hacía 25 años y por lo tanto los rounds, habían dejado de contarse con cada caída. Ya eran rounds de tres minutos, separados por un minuto de descanso.

Al final de esta pelea, los dos estaban demasiado canasados, por lo que el réferi decretó el final de las hostilidades. Se repartieron 2,500 dólares para cada uno.

La evolución del boxeo tuvo mucho que ver con la evolución de la humanidad, de las comunicaciones. El mundo que hoy vivimos es chico porque se produce un acontecimiento y nos enteramos en cuestión de minutos. Pero en aquellos años, el mundo era muy grande. Había sucesos, muertes, descubrimientos, e inventos de los que la gente en América se enteraba hasta después de que un barco hiciera el recorrido desde Europa.

Por eso, ocasionalmente no falta el individuo que me increpa: "¿Por qué dijiste que el ‘Ratón’ Macías fue campeón del mundo?”.

Bueno, les tengo que explicar que la MBA fue el antecedente de la AMB, y no había organismos internacionales. Por eso reconocía campeones mundiales.

Con comunicaciones es más fácil y por eso digo lo de la evolución. Hubo esa pelea a 110 rounds, pero hubo peleas sin final pactado. Es decir, hasta que uno no podía seguir. Y hubo peleas a 40 rounds, a 25, a 20, y a 15. Fue hace relativamente poco, 35 años.

La dura ruta del boxeo que miles de boxeadores han enaltecido muchos años con su valor, con su dignidad, con su sudor, con sus lágrimas, y alguna que otra vez con su sangre y su vida.

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