La recta final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ se perfila como un escenario de alta tensión donde, además de la destreza en el campo, tres curiosas "maldiciones" estadísticas amenazan con inclinar la balanza en favor de España, la única selección sobreviviente que no carga con estos condicionantes. Mientras el conjunto español se prepara para definir el título, Argentina e Inglaterra se enfrentan a registros históricos que, hasta la fecha, han impedido que cualquier selección bajo esas condiciones logre alzar el trofeo más importante del planeta.
La primera de estas barreras involucra al vigente ganador del Balón de Oro, galardón que hoy ostenta Ousmane Dembélé. La estadística es implacable: nunca en la historia de la competición, que se disputa desde 1930, el jugador que llegaba al torneo con el Balón de Oro en su poder logró consagrarse campeón del mundo. Este registro parece haber jugado en contra de Francia, cuya eliminación prematura tras la caída ante España en semifinales mantuvo viva la racha negativa que ahora mantiene en vilo al resto de los competidores.
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Por otro lado, la Selección Argentina debe lidiar con la denominada "maldición del ranking FIFA". Históricamente, ninguna selección que inició el torneo como líder de la clasificación mundial de la FIFA ha logrado trasladar ese dominio al trofeo máximo. Aunque Argentina ha demostrado ser una potencia consolidada, esta estadística ha sido un muro infranqueable para equipos como Brasil, Francia y Alemania en ediciones anteriores, convirtiéndose en un desafío adicional para el equipo de Lionel Scaloni en su búsqueda por revalidar la gloria en la Copa Mundial de la FIFA 2026™.
Finalmente, el peso de la historia también cae sobre Inglaterra y su director técnico, Thomas Tuchel. El estratega alemán, quien tomó las riendas de los "Tres Leones" en 2025, lucha contra la barrera del entrenador extranjero: jamás una selección ha logrado ganar la Copa del Mundo siendo dirigida por alguien que no comparta su nacionalidad. Si bien solo dos técnicos foráneos han logrado alcanzar la final en toda la historia —George Raynor con Suecia en 1958 y Ernst Happel con Holanda en 1978—, ninguno pudo coronarse. Ante este panorama, España se ilusiona con la posibilidad de romper su propia sequía mientras sus rivales intentan desafiar las leyes de la estadística mundialista.
