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5 Claves del nuevo sistema ABS para retar jugadas en MLB

Conoce las 5 claves del ABS en MLB, quién puede retar y por qué este sistema busca reducir errores de los umpires

Aaron Judge
El sistema ABS servirá de apoyo para corregir errores evidentes de los umpires que puedan afectar el desarrollo del juego|MLB

La MLB abrió una nueva etapa en la discusión sobre bolas y strikes con la llegada del ABS, un sistema que permite retar decisiones puntuales sin quitar por completo el papel del umpire detrás del plato.

La liga explicó que este modelo es el resultado de varios años de pruebas en Ligas Menores, en el Spring Training y en otros eventos de exhibición, antes de dar el salto al escaparate principal. La idea central no es convertir cada pitcheo en una revisión tecnológica, sino usar la tecnología como apoyo para corregir errores evidentes en momentos decisivos.

5 Claves del nuevo sistema ABS en MLB: así cambia la revisión de pitcheos

1. El sistema ABS no reemplaza por completo al umpire

La primera gran clave es entender que el ABS no opera como una zona automática en cada lanzamiento, sino como un recurso de revisión activado sólo cuando alguien en la jugada decide impugnar la marcación original. Eso significa que el umpire mantiene su autoridad en tiempo real, pero ahora existe una salida formal para revisar una bola o un strike que parezca claramente equivocado. Para la MLB, este modelo intermedio ofrece un balance entre tradición, velocidad de juego y precisión competitiva.

2. La zona de strike del ABS tiene medidas definidas

La segunda clave está en la forma en que se dibuja la zona de strike dentro del sistema. MLB señala que el rectángulo de referencia se basa en el plato de 17 pulgadas de ancho y en una altura personalizada para cada bateador, con el límite superior fijado en el 53.5% de su estatura y el inferior en el 27%. Esa estructura hace que la zona sea más rígida, más uniforme y más dependiente de la altura oficial del jugador que de su postura específica al momento de batear, algo que puede modificar la percepción de ciertos pitcheos bajos o altos.

3. Sólo tres jugadores pueden pedir el reto

Aquí aparece una de las reglas más importantes del nuevo formato: únicamente el bateador, el pitcher o el receptor pueden pedir la revisión de una bola o un strike. La solicitud debe hacerse de inmediato, con una seña física como tocarse el casco o la gorra, y no puede venir dictada desde el dugout o por una consulta colectiva. Esa restricción busca que el reto sea una decisión espontánea del protagonista directo de la acción y evita que el juego se detenga para esperar instrucciones externas.

4. Cada equipo tiene retos limitados y debe administrarlos bien

La administración de los desafíos introduce una nueva capa de estrategia. Cada club comienza con dos retos por juego de nueve entradas, conserva los que gana y pierde los que falla, de modo que una revisión incorrecta puede dejar al equipo sin margen en el cierre del encuentro. En entradas extras, si una novena ya no tiene desafíos disponibles, recibe uno para ese episodio, pero ese beneficio no se acumula para el siguiente inning, lo que obliga a medir el riesgo con mucho cuidado.

5. La tecnología detrás del ABS busca decisiones rápidas

El funcionamiento técnico del sistema también explica por qué la MLB lo considera viable en televisión y en estadio. El ABS utiliza el sistema Hawk-Eye con 12 cámaras por parque para rastrear la trayectoria de la pelota y determinar si cruzó o no por la zona establecida. Cuando se activa un reto, la decisión se procesa en segundos y se muestra en pantalla con apoyo de una red privada 5G, por lo que la revisión pretende ser breve, visible y fácil de entender para el aficionado.

En los 288 juegos de Spring Training evaluados por MLB, el promedio fue de 4.1 retos por partido, con una duración media de 13.8 segundos por revisión, y en 52.2% de los casos la decisión original cambió. Esos datos explican por qué la liga ve al ABS como una herramienta útil para corregir fallas concretas sin romper el ritmo general del espectáculo. En vez de una pausa larga como ocurre en otras revisiones deportivas, aquí la promesa es una intervención corta, precisa y con una respuesta casi inmediata para jugadores, umpires y público.

El trasfondo del cambio también tiene peso: MLB destacó que, antes de 2022, cerca del 43% de las expulsiones históricas estaban relacionadas con discusiones por bolas y strikes, mientras que la campaña pasada esa proporción subió al 63.2%. Bajo esa realidad, el nuevo sistema intenta bajar la temperatura de los reclamos más explosivos y dar una válvula de escape verificable cuando un lanzamiento genera controversia. No es casual que, en una encuesta hecha en Triple-A en 2023, 60% de los consultados prefiriera el formato de desafío, por encima del sistema completamente humano y del modelo totalmente automatizado.

Para el fan hispano que sigue cada detalle desde casa, el mayor atractivo del ABS es que no elimina el drama natural del béisbol, pero sí añade una red de seguridad cuando una decisión puede cambiar el rumbo del turno o del juego.

La MLB también informó que la visualización en transmisiones, en el tablero del estadio y en Gameday usará la misma fuente de datos, con el objetivo de hacer más consistente la referencia de la zona de strike. Si el plan funciona como espera la liga, este sistema no sólo reducirá errores, sino que también puede marcar una nueva relación entre la tradición del beisbol y la precisión tecnológica.

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