La Major League Baseball arrancó la temporada 2026 con una novedad que está sacudiendo al mundo del béisbol desde el primer día: el sistema ABS (Automated Ball-Strike), impulsado por tecnología Hawk-Eye. La promesa era clara —mayor precisión en las llamadas de bolas y strikes—, pero nadie anticipaba la velocidad con la que iba a dejar en evidencia las fallas humanas de los umpires.
Desastroso lo del umpire CB Bucknor con Eugenio Suarez.
— Beisbol Times ⚾️ (@beisboltimes) March 28, 2026
Está para jubilarse nada más terminar este juego. 🥴
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Los números del inicio de temporada son contundentes. En los primeros 35 juegos disputados, se registraron 124 challenges en total, y 67 de ellos —el 54%— resultaron en llamadas revertidas por el sistema. Dicho de otra forma: más de la mitad de las veces que un jugador cuestionó la decisión de un umpire, la tecnología falló de su lado. Es una estadística que habla por sí sola y que ha encendido el debate en toda la liga.
El funcionamiento del sistema es sencillo pero poderoso. Cámaras de alta precisión capturan cada lanzamiento y determinan, con exactitud milimétrica, si la pelota cruzó la zona de strike o no. Cuando un bateador, lanzador o cácher cree que el árbitro se equivocó, puede solicitar un reto. La respuesta aparece en las pantallas del estadio en cuestión de segundos, frente a jugadores, managers y fanáticos por igual. El veredicto es inapelable.
El sistema ABS de MLB deja a los umpires sin dónde esconderse
Cada equipo comienza el partido con dos challenges disponibles. Si el reclamo prospera, el equipo conserva el reto; si no, lo pierde. Esto obliga a los jugadores a ser estratégicos y a escoger bien sus batallas. Pero el 54% de éxito registrado en estas primeras semanas demuestra que los peloteros están eligiendo con criterio, y que los umpires, en consecuencia, están fallando con una frecuencia que ya no puede ocultarse.
La mayoría de los challenges en este arranque llegaron en lanzamientos que pasaron por debajo de la zona de strike, una zona que históricamente ha sido difícil de monitorear para los umpires ubicados detrás del receptor. Este detalle no es menor: revela que el ABS no solo corrige errores al azar, sino que apunta directamente a un punto ciego que ha perjudicado a los bateadores durante décadas sin que existiera forma de reclamarlo.
El caso más resonante de los primeros días ocurrió en el Great American Ball Park de Cincinnati. En el duelo entre los Reds y los Red Sox, el umpire C.B. Bucknor le cantó strike tres en dos ocasiones consecutivas al jardinero Eugenio Suárez, y en ambas el sistema ABS revirtió la decisión ante el alborozo del público. Como si fuera poco, seis llamadas más de Bucknor fueron desafiadas ese mismo juego, y cuatro de ellas también quedaron anuladas.
Errores de umpires en MLB: lo que los datos del ABS no pueden ignorar
No todo en este debate es blanco o negro. Vale la pena recordar que, en promedio, los árbitros de las Grandes Ligas aciertan aproximadamente el 94% de sus llamadas de bolas y strikes, según datos de UmpScorecards. El ABS no expone a árbitros completamente incompetentes, sino que revela la inevitabilidad del error humano en un deporte donde la diferencia entre una bola y un strike puede cambiar el resultado de un partido —y acumularse en miles de llamadas a lo largo de una temporada.
Para poner en perspectiva los números de la MLB, la Triple-A registró durante la temporada 2025 una tasa de éxito en challenges de aproximadamente el 50%, muy cercana a la que ya exhibe la liga mayor en este arranque. Esto sugiere que los jugadores de Grandes Ligas, con mayor experiencia y agudeza situacional, están siendo ligeramente más certeros al momento de cuestionar las decisiones de los umpires cuando realmente lo amerita.
Además, el ABS no altera el ritmo del juego de forma significativa. Cada challenge demora en promedio apenas 13.8 segundos en resolverse, lo que significa que si ambos equipos utilizan sus dos reclamos disponibles, el tiempo adicional sumado al partido no llega al minuto. En un béisbol que lleva años trabajando para agilizar su dinámica, esa cifra es una buena noticia para quienes temían que la tecnología afectara el espectáculo.
