Renato Paiva necesitaba algo más que una victoria para convencerse de que Santos Laguna estaba en el camino correcto. Necesitaba que sus futbolistas también lo creyeran. El partido contra Toluca, en el Estadio Nemesio Diez, terminó por darle esa respuesta.
El 20 de septiembre, los Guerreros llegaron a casa del líder del Apertura 2026 con una historia que parecía escrita. Toluca se adelantó 2-0 con anotaciones de Federico Viñas y Paulinho. Santos descontó antes del descanso por conducto de Ezequiel Bullaude, pero todavía tenía que encontrar la manera de completar una remontada que parecía improbable.
La expulsión de Everardo López dejó a los Diablos Rojos con 10 futbolistas. Kevin Palacios empató al minuto 86 y, cuando el VAR anuló una anotación de Eduardo Aguirre en los últimos instantes, Santos tuvo que volver a empezar. Apenas unos segundos después, Fran Villalba apareció con un disparo para firmar el 3-2 definitivo.
Para Paiva, aquel desenlace tuvo un significado que trascendió los tres puntos.
En entrevista con Azteca Deportes, el entrenador portugués identificó precisamente ese encuentro como el momento que terminó de fortalecer la convicción de sus futbolistas.
"El momento, ese minuto en Toluca, en que después de todo, en el 2 a 2, ya después de todo, Aguirre te hace el 3 a 2, el VAR lo anula, Toluca sale con el balón y 30 segundos después vamos a hacer el 3 a 2", recordó Paiva a los micrófonos de Azteca Deportes
El técnico encontró en esa secuencia la respuesta que llevaba semanas buscando.
"Creo que ese fue lo que dividió, lo que separó las aguas aquí en este momento y que clarísimo ha dicho a los jugadores: no, ese es el camino, hay que continuar a creer".

Creer cuando los resultados no acompañaban
La remontada en Toluca no apareció de la nada. Santos había atravesado semanas complicadas, con actuaciones que, según Paiva, ofrecían mejores sensaciones de las que reflejaban los marcadores.
El entrenador recordó especialmente el partido contra América en el Estadio Azteca. Su equipo generaba oportunidades, dominaba tramos del encuentro y no encontraba el gol. Después, en una jugada, el rival conseguía ampliar la diferencia.
Las expulsiones y las lesiones también complicaban el panorama. Parecía que cada partido encontraba una manera distinta de castigar a los Guerreros.
Paiva resumió aquella etapa con dos palabras: "Creencia y resiliencia".
"Sentíamos que faltaban detallitos, o era porque llegábamos muchas veces y el gol no salía, o que defendíamos más o menos bien y llegaba una vez y nos hacían gol".
El portugués estaba convencido de que el equipo no necesitaba comenzar de cero. Necesitaba sostener el trabajo y corregir esos pequeños detalles que impedían transformar las buenas sensaciones en victorias.
"Si hay un campeonato de entrenamientos nosotros estaríamos en los tres primeros lugares porque son fantásticos ellos", recordó que les decía a sus futbolistas.
La dificultad estaba en mantener esa confianza cuando los resultados no llegaban. Los jugadores podían comenzar a dudar, la directiva podía perder la paciencia y la afición podía dejar de creer.
Sin embargo, Paiva decidió no modificar el rumbo.
La afición volvió a creer en Santos
El triunfo en Toluca terminó por convertirse en un punto de referencia para un equipo que posteriormente encontró una racha histórica de seis victorias consecutivas, la primera de esa dimensión en la historia del club.
Santos recuperó competitividad y también algo que su entrenador consideraba prioritario desde su llegada: la conexión con sus seguidores.
"Uno de los objetivos era pelear por la liguilla y conectar nuevamente la afición con el club y con el equipo, porque estaba alejada, por triste, por los momentos anteriores que el club estaba pasando", explicó.
La respuesta llegó desde las tribunas. Paiva destacó la presencia de aproximadamente 25 mil aficionados en los últimos encuentros disputados en el Estadio Corona.
Pero el entrenador también tuvo un mensaje para quienes comenzaron a celebrar el resurgimiento del equipo. La euforia era legítima, aunque el plantel debía conservar la perspectiva.
"No cortes la euforia a la afición. La afición es eso: pasión, emoción, corazón. Ellos sí, porque son los que sienten el club como desde niños".
La historia de Santos todavía tenía capítulos pendientes. Paiva sabía que la racha de triunfos terminaría en algún momento y que el verdadero objetivo no consistía en coleccionar victorias consecutivas, sino en devolver a los Guerreros a la Liguilla.











