Simon Adingra carga con una de las historias más fuertes de la Copa Mundial de la FIFA 2026™. El actual ‘10’ de Costa de Marfil no tuvo un camino sencillo hasta llegar a la élite: cuando era apenas un niño, su familia fue engañada por un falso intermediario que prometió llevarlo a una academia de futbol.
La promesa terminó en una estafa. Adingra viajó a Benín junto a otros jóvenes marfileños, pero al llegar descubrieron que no había academia, hospedaje ni estructura para recibirlos. El sueño de convertirse en futbolista profesional se transformó en una etapa de supervivencia lejos de casa.
De acuerdo con el relato difundido por The Sun, el extremo quedó varado cuando tenía 12 años. Él y otros nueve niños tuvieron que realizar pequeños trabajos para conseguir comida, entre ellos lavar platos en restaurantes. Años después, esa historia aparece como uno de los capítulos que marcaron su carrera antes de representar a Costa de Marfil en el escenario más grande.
La estafa que marcó la infancia de Simon Adingra
Simon Adingra nació en Abobo, Costa de Marfil, y desde pequeño buscó abrirse camino en el futbol. Su familia aceptó la propuesta de un hombre que les aseguró que podía llevarlo a una academia en Benín. Según el reporte, pagaron cerca de 300 euros por esa oportunidad.

Sin embargo, todo era falso. El intermediario desapareció y los niños quedaron en otro país, sin dinero suficiente y sin un lugar claro al cual acudir. La situación obligó al grupo a mantenerse unido mientras buscaban una salida.
El propio Adingra ha contado que la opción era regresar a Costa de Marfil o quedarse a esperar una oportunidad. Eligieron resistir. En ese tramo, el futbol dejó de ser solo un sueño y también se convirtió en una manera de sobrevivir.
Cómo logró salir adelante antes de llegar a Europa
La historia cambió cuando un hombre marfileño reconoció el acento de los jóvenes y decidió ayudarlos. A partir de ese apoyo, el grupo encontró un nuevo espacio para entrenar. Con el tiempo, ese proyecto terminó tomando forma como una academia en Benín.
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AS Monaco, club al que Adingra llegó en 2026, señala que el jugador se formó en ABIS Sport Academy entre 2016 y 2020, antes de pasar por Right to Dream Academy, en Ghana. Ese movimiento fue clave para su desarrollo deportivo y personal.
Right to Dream también lo recuerda como un jugador que tuvo que adaptarse a nuevos entornos, idiomas y culturas. Desde ahí dio el salto al futbol europeo con el FC Nordsjaelland de Dinamarca, donde firmó su primer contrato profesional.

Simon Adingra, de Costa de Marfil a la Premier League
Después de su paso por Dinamarca, Brighton apostó por Simon Adingra y lo llevó al futbol inglés. Antes de consolidarse en la Premier League, tuvo una cesión importante en Union Saint-Gilloise de Bélgica, donde ganó ritmo, minutos y exposición internacional.
Su crecimiento también se reflejó con la Selección de Costa de Marfil. En la Copa Africana de Naciones 2023 fue una de las figuras del equipo que conquistó el título en casa. En la final ante Nigeria dio dos asistencias, fue elegido jugador del partido y terminó como Mejor Jugador Joven del torneo.
Ese rendimiento lo instaló como uno de los nombres propios del futbol marfileño. Su historia, además, le dio un componente especial: el niño que quedó varado por una falsa promesa de academia terminó convirtiéndose en protagonista de su selección.

Por qué Simon Adingra usa la ‘10’ de Costa de Marfil
En la Copa Mundial de la FIFA 2026™, Simon Adingra lleva la camiseta número ‘10’ de Costa de Marfil, un dorsal cargado de responsabilidad dentro de cualquier selección. En su caso, representa también el peso de una carrera construida desde un inicio complejo.
Adingra ya no es solo una promesa. Su explosión en la Copa Africana, su recorrido por Europa y su lugar dentro del equipo marfileño lo ponen como uno de los jugadores a seguir en el torneo.
Costa de Marfil encuentra en él a un futbolista de desequilibrio, velocidad y carácter. Pero detrás del número que lleva en la espalda hay una historia que explica buena parte de su camino: antes de jugar un Mundial, Simon Adingra tuvo que superar una estafa que casi corta su sueño cuando apenas empezaba.
