La lucha libre mexicana se encuentra hoy sumergida en un profundo luto. Se ha confirmado el sensible fallecimiento de Ricardo Pineda Pérez, un hombre que bajo la identidad de Ónix se convirtió en un pilar indiscutible de la escena independiente en el sureste de México. Su partida no solo deja un vacío en las carteleras de Tabasco, sino también en el corazón de una afición que aprendió a respetar su entrega absoluta sobre el cuadrilátero.
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La batalla final de Ónix no ocurrió frente a un rival de carne y hueso, sino contra una enfermedad silenciosa y complicada. Aunque los detalles específicos de su padecimiento se mantuvieron bajo un velo de privacidad, la gravedad de su situación se hizo pública a finales de 2025. En aquel entonces, la comunidad luchística y sus seguidores se unieron en una cadena de solidaridad, difundiendo solicitudes urgentes de donación de sangre y apoyo económico para costear su tratamiento. Fue un periodo que demostró que, más allá de la rivalidad de los bandos técnicos y rudos, la fraternidad del pancracio es inquebrantable.
¿Quién fue Ricardo Pineda Pérez (Ónix)?
Quienes compartieron vestidor con Ricardo Pineda Pérez lo describen como un profesional en toda la extensión de la palabra. Ónix fue un gladiador que entendía que el respeto del público no se hereda, sino que se gana con cada lance, cada llave y cada gota de sudor. En el circuito independiente de Tabasco, su nombre era sinónimo de constancia. Fue un maestro de la disciplina, siempre puntual a la cita con su destino y con una intensidad que lograba encender las gradas, sin importar el tamaño del recinto.
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Su trayectoria estuvo marcada por la lealtad a sus raíces. Mientras muchos buscan los reflectores de las grandes empresas nacionales, Ónix construyó una reputación sólida desde lo local, dignificando la lucha libre en su estado y convirtiéndose en un referente para las nuevas generaciones de gladiadores tabasqueños. Su estilo combativo era un reflejo de su personalidad: resiliente, apasionado y digno.
Tabasco despide a un ídolo, pero la historia de la lucha libre mexicana abraza a una nueva leyenda. Descanse en paz, Ónix.
