Abdul El-Sayed acaba de sacudir el tablero político estadounidense. Ganó la carrera por el Senado en Michigan y marcó un hito histórico: se convierte en el primer senador musulmán en la historia del país. En medio de unas elecciones de mitad de mandato donde los demócratas retuvieron el control del Congreso bajo la presidencia de Donald Trump, este triunfo cobró un interés particular por la agresividad y los ataques directos que rodearon la contienda.
De los pasillos del hospital al Senado
Lejos del molde del clásico político de carrera, este hombre de 42 años, criado por su padre egipcio y su madrastra tras un divorcio temprano, forjó su camino inicial con una bata médica. Estudió en las universidades de Michigan y Columbia especializándose en epidemiología. Ya para 2015 acaparaba los reflectores nacionales como director del Departamento de Salud de Detroit.
Aunque en 2018 perdió la candidatura a gobernador frente a Gretchen Whitmer, capitalizó esa derrota. Ahora, arropado por demócratas progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez y figuras de peso como Barack Obama, demostró que su propuesta sobre cobrar impuestos a los multimillonarios para financiar la salud universal tiene un eco masivo.
Fuego amigo y ataques al límite
El trayecto estuvo lleno de zancadillas y bastante drama interno. La tensión reventó en los últimos días cuando Haley Stevens, su colega demócrata derrotada por un margen mínimo en las primarias, le dio la espalda públicamente y respaldó al candidato republicano Mike Rogers.
Los ataques del bando contrario resultaron igual de feroces. Impulsados por comentarios de Donald Trump y el vicepresidente JD Vance —quien lo tachó de malagradecido con el país—, los republicanos lo acusaron de tener lazos con extremistas y la organización de los Hermanos Musulmanes, todo enfocado en su origen inmigrante y su fe.
The many beat the money. The people beat the corporations and special interests. Hope beat hate and fear. Michigan, we won. https://t.co/k3cPNCInOI
— Dr. Abdul El-Sayed (@AbdulElSayed) November 4, 2026
El peso de Medio Oriente en las urnas
A pesar de estos roces, su postura sobre la política exterior desató fuertes debates. Condenó tajantemente la ayuda militar estadounidense a países como Israel, Arabia Saudita y Egipto, argumentando que los ingresos fiscales deben destinarse a construir escuelas locales y crear oportunidades en casa. Además, calificó de genocidio la operación israelí en Gaza, lo que polarizó el voto de la comunidad judía en el estado.
Al final, los señalamientos personales fracasaron. Frente a miles de seguidores que celebraron el histórico resultado, dejó clara su lealtad a la Constitución. Conquistó a la mayoría demostrando que el electorado prefiere enfocarse en quién resolverá los costos de la gasolina y el acceso al médico, dejando atrás la guerra de descalificaciones.
