Lo que inicialmente fue recibido como una mejora para la infraestructura vial en la alcaldía Iztacalco se ha transformado en una emergencia de salud para los residentes de la zona oriente, pues autoridades bachean las calles de la zona , pero les tapan los drenajes.
Hace aproximadamente veintiún días, brigadas oficiales se presentaron en la arteria principal de la colonia Agrícola Pantitlán con el objetivo de ejecutar labores de renovación de la superficie de rodamiento. Sin embargo, la omisión de protocolos básicos de protección durante el vertido de materiales ha derivado en una crisis que hoy afecta directamente la calidad de vida de decenas de personas.
El bacheo en Iztacalco ha causado una crisis sanitaria por obstrucciones en el drenaje
Durante el proceso de mantenimiento de la avenida central, los operarios encargados de la obra no resguardaron los accesos al sistema de alcantarillado. Como consecuencia de este descuido, el compuesto asfáltico y el chapopote destinados a sellar las irregularidades del suelo se filtraron hacia el interior de las coladeras.
La gravedad de la situación radica en que el pavimento vertido por error se ha solidificado dentro de las tuberías, alcanzando profundidades que superan los cincuenta centímetros. Este material, ahora convertido en bloques pétreos, resulta prácticamente imposible de fracturar con herramientas convencionales, lo que ha anulado cualquier posibilidad de flujo hídrico hacia el drenaje pluvial y sanitario.
Esta obstrucción artificial provocó el colapso inmediato del sistema de evacuación de desechos en la unidad habitacional Central Pantitlán. De los dieciséis inmuebles que integran el complejo residencial, cinco de ellos presentan actualmente filtraciones severas de aguas residuales que brotan directamente en las zonas de sótanos.
Filtros de aguas residuales han afectado a cinco de 16 inmuebles en Central Pantitlán
Lo que comenzó como un error técnico ha escalado a un conflicto sanitario de proporciones mayores, pues las emanaciones fétidas se han vuelto constantes y penetrantes. Los habitantes reportan que, al caer la noche, la intensidad de los olores es tal que se ven obligados a mantener sus hogares herméticamente cerrados para intentar mitigar la náusea provocada por la descomposición ambiental.
Más allá del mal olor, existe una creciente preocupación por la integridad de la infraestructura eléctrica. Las aguas negras acumuladas amenazan con alcanzar los equipos de medición de energía, lo que podría desencadenar cortocircuitos o fallas mayores en el suministro de luz para toda la unidad.
Funcionarios locales intentan “reparar” el daño, pero 120 familias siguen atrapadas en un entorno insalubre
Ante esta situación, equipos técnicos provistos de maquinaria especializada han realizado incursiones en la zona durante las últimas noventa y seis horas. Aunque han logrado extraer fragmentos sólidos de asfalto de las bocas de tormenta, sus esfuerzos no han sido suficientes para liberar la vía de escape de los líquidos, ya que la obstrucción interna persiste en niveles críticos.
A pesar de que funcionarios tanto de la demarcación local de Iztacalco como de la administración central de la ciudad han acudido al sitio para tratar de enmendar el daño provocado por su propia intervención, el problema sigue vigente. Por ahora, un total de 120 núcleos familiares permanecen atrapados en un entorno insalubre, a la espera de una solución técnica definitiva que devuelva la funcionalidad al drenaje y elimine el foco de infección generado por el re-carpetamiento fallido.