A ver si entendí bien: “encontraron” 59 millones de litros de huachicol, pero al dueño del negocio, no. A la chingada, ¿quién será entonces el rey del reino? ¿Quién tiene el poder? ¿Quién controla a policías, municipios, gobiernos estatales y secretarías de Estado para que no vean ni oigan una operación de este tamaño, que requiere logística, dinero y protección? ¿Quién tenía tanques, pipas, instalaciones, dinero, rutas, operadores, vendedores, compradores y soplones con el poder de callar a todos? Ese gran y enorme centro de almacenamiento de combustible robado estaba desierto en pleno jueves de verano cuando les cayeron estatales y federales.
El desierto sospechoso en Guanajuato y la mentira del fin del huachicol
Sí, solo y solito, ahí estaba en los límites de Guanajuato y Querétaro. Solo y con su olor a combustible aparecieron 59 millones de litros de diésel y de gasolinas Magna y Premium. Los dejaron ahí botados como quien patea un bote: tanques, pipas y contenedores. Se me hace, así como cosa mía, ¡que durmieron al velador! Porque el anuncio claro que es espectacular.
Pero ¿quién se traga el cuento de que nadie sabe quién es el dueño? Andrés Manuel López Obrador, ese, algo tendría que decir, aunque sea por vergüenza. No sé a ustedes, pero a mí me da mucha curiosidad saber qué opina ahora el presidente más mentiroso que ha tenido México, ese que juró y perjuró que le había ganado la guerra al huachicol. ¿Qué pensará ahora de este histórico decomiso? Sin detenidos que le revienta ese cuento que empezó a contar en febrero del 2019.
