En el corazón de Coyoacán, en Aguayo 54, en la Ciudad de México hay una casa que guarda una versión de Frida Kahlo distinta a la que suele conocer el público.
Es la Casa Roja, el lugar donde vivieron los padres de la artista y que, a partir de 1930, se convirtió en la casa familiar. Mientras la Casa Azul quedó ligada a la vida pública de Frida, este espacio era su refugio.
“Ya la Casa Azul pasó a ser como la vida pública de Frida, pero aquí encuentras a la Frida que se venía a refugiar, que venía a llorar con la familia, a reír con la familia, a ser Frida”, explica Frida Henchel Romeo, sobrina bisnieta de la artista.
¿Qué se puede conocer dentro de la Casa Roja?
La historia comienza con sus padres y sus hermanas, pero también pasa por sus sobrinos y termina en los espacios de la propia casa.
El comedor, el baño y una recámara dedicada a Cristina Kahlo, hermana menor de Frida, forman parte de este recorrido familiar.
Mara Romeo Kahlo, sobrina nieta de la pintora, resume el sentido del lugar: “Es la casa roja porque es donde tú vas a descubrir todos estos sentimientos, todas estas verdades de la familia Kahlo, la intimidad de la familia y sobre todo vas a descubrir a una Frida humana”.
¿Por qué la Casa Roja era el refugio de Frida Kahlo?
Cuando Frida tenía problemas con Diego Rivera, regresaba a este espacio junto a su familia.
El sótano recrea ese ambiente como un estudio, con objetos vinculados a sus gustos personales, entre ellos muñecas, fotografías y hasta colecciones de bichos.
“Frida siempre venía porque cuando se enojaba y tenía esos pleitos con Diego, pues venía aquí y era el refugio de Frida”, cuenta Mara Romeo Kahlo.
La cocina también busca recuperar esa parte cotidiana de la artista. La experiencia incluye incluso el aroma del café de olla.
¿Qué cartas y recuerdos de Frida Kahlo se conservan?
La Casa Roja también permite acercarse a los pensamientos más personales de la pintora.
Ahí pueden encontrarse dibujos, cartas y detalles que muestran su relación con la familia. Entre ellos destaca una carta que Frida escribió el 8 de septiembre de 1953, el día del nacimiento de Mara Romeo Kahlo.
“Mi mamá fue para ella la hija que nunca tuvo, y yo obviamente la nieta que nunca tuvo”, recuerda Mara.
Más allá de la artista reconocida mundialmente, este recorrido busca mostrar a la mujer que encontraba en su familia un espacio para reír, llorar, enojarse y volver a sentirse en casa.
Y quizá esa sea la historia que la Casa Roja quiere dejar: “El dolor no definió su vida, fue el amor”.