La credencial para votar con fotografía del Instituto Nacional Electoral (INE) se ha consolidado como el documento de identificación oficial más utilizado y confiable en México. La mica con holograma, fotografía digital y códigos QR que hoy llevamos en la cartera es el resultado de décadas de desconfianza, trampa electoral y parches institucionales. Para entender cómo pasamos de un formulario llenado a máquina de escribir en la calle al documento más blindado del país, hay que mirar atrás y ver cómo la democracia mexicana tuvo que inventarse sus propios candados paso a paso.
¿Cuándo se expidió la primera credencial para votar en México?
La primera mica o documento oficial destinado exclusivamente al sufragio se expidió en 1946 bajo la denominación de "Credencial Permanente de Elector", tras la promulgación de la Ley Federal Electoral expedida durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho. Este primer esfuerzo institucional buscó conformar un Registro Nacional de Electores centralizado y sustituir los antiguos empadronamientos informales. Años más tarde, con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) en 1990, se emitió en 1991 una nueva versión renovada conocida como la "credencial naranja", fabricada en PVC y con siete controles de seguridad básicos.
¿Cómo era la primera credencial para votar y qué datos tenía?
A diferencia de las micas modernas plásticas, la versión pionera emitida entre 1946 y 1976 consistía en un formato de papel con marca de agua e impreso con el Escudo Nacional. En su anverso incluía datos generales completados con máquina de escribir, tales como nombre del ciudadano, entidad, municipio, localidad, distrito, sección electoral, lugar de nacimiento, domicilio, ocupación, estado civil y si sabía leer o escribir. En el reverso únicamente disponía del espacio para la firma del elector, la huella dactilar del pulgar derecho y la firma autógrafa del Director del Registro Nacional de Electores.

¿Cómo se votaba con la primera identificación oficial?
El trámite y uso de este primer documento era sumamente sencillo e informal. Las mesas de registro se instalaban en lugares de alta afluencia pública, provistas únicamente con escritorios y máquinas de escribir. Para ejercer el voto el día de la jornada electoral, el ciudadano debía acudir a su casilla correspondiente, presentar el documento en papel ante los funcionarios de mesa para que cotejaran su nombre en las listas nominales del registro y, tras emitir el sufragio en la urna, la credencial era perforada o sellada en los recuadros posteriores destinados a cada proceso electoral como prueba de participación.
¿Cuándo apareció la primera credencial para votar con foto?
Fue hasta el año 1992 cuando el entonces IFE comenzó con la distribución oficial de la primera credencial para votar que incorporaba la fotografía del ciudadano impresa directamente en el plástico. La inclusión del retrato digitalizado y la firma del titular eliminaron los vacíos de suplantación de identidad en las urnas y reforzaron la confianza en el Padrón Electoral. Esta versión con foto no solo revolucionó la certeza en los comicios, sino que fue adoptada formalmente por instituciones bancarias y gubernamentales como la identificación oficial por excelencia en todo el territorio mexicano.
