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Tren Interoceánico: el choque fue por alta velocidad, pero la impunidad va más rápido

A un mes del descarrilamiento, la FGR reduce el caso al exceso de velocidad y deja fuera a Bobby López Beltrán, pese a señalamientos por tráfico de influencias.

A un mes del descarrilamiento del Tren Interoceánico, la Fiscalía General de la República (FGR) ya fijó su narrativa: todo apunta al exceso de velocidad. No hay detenidos, no hay funcionarios de alto nivel citados a declarar y, según la propia Fiscalía, no se investiga corrupción ni tráfico de influencias.

Ese enfoque resulta especialmente conveniente para Bobby López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y quien fue colocado al frente del proyecto. La decisión de acotar la investigación a una posible falla operativa deja fuera cualquier revisión sobre cómo se construyó la obra, quién tomó decisiones clave y bajo qué criterios se asignaron contratos.

La investigación del descarrilamiento del Tren Interoceánico no sube de nivel ¿por qué?

Hasta ahora, lo único confirmado por la FGR es que el tren rebasó los límites de velocidad permitidos. Con ello, la responsabilidad se dirige directamente hacia el conductor y, en todo caso, a los encargados de supervisar el trayecto. Nada más.

No se ha informado de citatorios para quienes revisaron la obra, autorizaron materiales o validaron la operación del sistema ferroviario. Gonzalo López, señalado como el responsable de revisar la obra y de autorizar el negocio del balasto a un conocido, ni siquiera ha sido llamado a declarar, pese a que el PAN presentó una denuncia formal ante la Fiscalía.

¿Por qué Bobby López Beltrán no está en la mira?

Para la oposición, la exclusión de Bobby López Beltrán de la investigación no es casual. El diputado del PAN, Héctor Saúl Téllez, aseguró que el cargo fue utilizado para traficar influencias y colocar a personas cercanas en contratos relacionados con materiales sensibles del Tren Interoceánico.

“El puesto se usó para favorecer intereses y eso tuvo consecuencias graves”, sostuvo el legislador, quien advirtió que la corrupción y la negligencia no solo cuestan dinero, también vidas.

La pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué la FGR no considera necesario citar a Bobby López Beltrán, cuando fue una figura central en el proyecto y existen señalamientos públicos en su contra? ¿Por qué la investigación se detiene justo antes de tocar a los niveles más altos?

Las víctimas del Tren Interoceánico también quedan fuera

El abogado de las víctimas, Adrián Arellano, confirmó que presentó una querella el pasado 5 de enero, pero se enteró posteriormente de que la investigación se estaba inclinando únicamente al exceso de velocidad.

Esto, explicó, limita las responsabilidades a los eslabones más bajos de la cadena, dejando intactas las decisiones estructurales que pudieron influir en el accidente. Hasta ahora, ni siquiera cuentan con información clara sobre la carpeta de investigación asignada.

Desde el Senado, el coordinador del PRI, Manuel Añorve, acusó que Morena ha bloqueado el tema y que existe un manto de impunidad alrededor del caso. Aseguró que han solicitado la comparecencia del director del sistema ferroviario, sin éxito.

Mientras tanto, el tiempo avanza, la tragedia pierde espacio en la agenda pública y la investigación se encamina a responsabilizar a quienes no diseñaron, no contrataron y no decidieron.

Si el Tren Interoceánico fue un proyecto estratégico del sexenio pasado, ¿por qué nadie en la cúpula responde?

Si Bobby López Beltrán estuvo al frente, ¿por qué su nombre no aparece en la investigación?

Por ahora, la FGR ya trazó una línea clara: la culpa va hacia abajo, nunca hacia arriba.

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