Para miles de personas, padecer una enfermedad como el cáncer se ha convertido en una verdadera lucha contra el tiempo y el dinero. Actualmente, son los propios pacientes y sus familias quienes deben costear sus tratamientos, debido a que el presupuesto del gobierno para atenderlos se reduce conforme pasan los años.
El calvario de la atención médica
El caso de Yadira Aguilar refleja esta realidad. Su hermana, diagnosticada con cáncer de vejiga, se encuentra hospitalizada en el Hospital General de México, pero llegar ahí fue una odisea que inició hace dos meses.
“Mi hermana se encuentra hospitalizada aquí en el Hospital General de México; tiene cáncer de vejiga...”, relata Yadira. Antes de ser atendida, la paciente pasó por un peregrinaje en varios hospitales del sistema IMSS-Bienestar y la Secretaría de Salud Federal. Todo comenzó en el Hospital General de Milpa Alta ; de ahí fue referida al Manuel Gea González, luego al Ajusco Medio y, finalmente, en este 2026, cumplió ya dos semanas internada en el General de México.
Un viacrucis por la #salud en #CDMX...
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 20, 2026
Tras recorrer 4 hospitales en 2 meses, una paciente sigue sin iniciar quimioterapias. Su familia ya gastó 25 mil pesos de su bolsillo.
Mientras tanto, los recortes al Fondo de Salud para el Bienestar ponen en riesgo tratamientos de alto… pic.twitter.com/7B0qoRypJZ
Sin embargo, ahí inició otro viacrucis: la falta de insumos.
“Tenemos que comprar algunos insumos, medicamentos , material... nos comentan los doctores que no tienen insumos”, explica Yadira. La familia ha hecho cuentas y el golpe es duro: en los últimos dos meses han gastado 25 mil pesos, y ni siquiera han iniciado el tratamiento de quimioterapias que su paciente probablemente necesite.
“Si ya no van a dar... pues de dónde vamos a sacar para poder solventar ese gasto”, lamenta la familiar ante la incertidumbre.
Se vacía el fondo de salud
La angustia de las familias tiene una razón financiera de fondo. En este 2026, las reformas al Fondo de Salud para el Bienestar ponen en riesgo el tratamiento para enfermedades de alto costo.
Primero, porque el dinero se está acabando. De los más de 143 mil millones de pesos que tenía el fondo en 2019 (cuando fue creado), para 2025 solo quedan 32 mil millones.
Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público de México Evalúa, advierte sobre esta caída:
“Cada vez hay menos recursos para atender las enfermedades de alto costo como cáncer, VIH SIDA y ataques al corazón, etcétera; específicamente de las personas que se atienden en la Secretaría de Salud y el IMSS-Bienestar”.
Cambian las reglas del juego
Segundo, este año cambian las reglas de operación. Según la Ley General de Salud , este fondo se alimenta del 11% del presupuesto del IMSS-Bienestar. Antes, de ese porcentaje, el 8% estaba “candadeado” y destinado únicamente para cubrir enfermedades que generan gastos catastróficos.
Sin embargo, a partir de este año, un comité se encargará de definir los criterios de asignación de ese dinero, eliminando la exclusividad para los pacientes graves.
Judith Méndez, especialista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), explica el riesgo:
“Puede decidir si se va para atención de otro tipo de casos, otro tipo de necesidades, insumos, medicamentos o en otros rubros”. Esto abre la puerta a que el dinero se invierta en otras áreas como infraestructura, equipamiento e incluso mantenimiento urgente en estados con mayor marginación social, como Oaxaca o Chiapas.
Ante este escenario, Jorge Cano concluye con una advertencia clara: “Es posible que este saldo siga bajando, lo cual afectaría la disponibilidad para atender estas enfermedades de alto costo”.
Mientras las cifras bajan, quienes ya viven la enfermedad pagan, literalmente, por seguir con vida.