La refinería Dos Bocas, uno de los proyectos energéticos más emblemáticos del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, vuelve al centro del debate tras el registro de un nuevo incidente que ha reavivado cuestionamientos sobre su construcción, operación y resultados.
Desde su anuncio en 2019, el proyecto fue presentado como una pieza clave para alcanzar la soberanía energética, reducir la importación de combustibles y fortalecer la capacidad de refinación del país. En ese momento, el gobierno federal estimó un costo cercano a los 160 mil millones de pesos y proyectó que la refinería estaría operando plenamente en 2022, con una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles diarios.
Metas energéticas aún en discusión
A varios años del inicio de su construcción, especialistas señalan que México continúa dependiendo en gran medida de la importación de gasolina, principalmente desde Estados Unidos. Este escenario ha generado dudas sobre el cumplimiento del objetivo de autosuficiencia energética planteado al inicio del proyecto.
Además, el costo de la obra ha sido motivo de debate. Diversas estimaciones apuntan a que la inversión total se ha incrementado considerablemente respecto al cálculo original, lo que ha encendido críticas sobre la planeación financiera del proyecto.
Accidentes y condiciones de seguridad
Otro de los puntos que ha generado preocupación es la seguridad en la construcción y operación de la refinería. Desde el arranque de los trabajos, se han reportado distintos incidentes laborales, algunos de ellos de gravedad.
Aunque no existe una cifra oficial consolidada, reportes periodísticos han documentado accidentes que incluyen incendios, fugas de gas y otros eventos que han dejado personas lesionadas e incluso fallecimientos. Recientemente, un nuevo incendio dentro del complejo volvió a encender las alertas sobre las condiciones de seguridad.
La refinería estuvo bajo la coordinación de Rocío Nahle, quien fue designada como responsable del proyecto durante su etapa de construcción.
Impacto ambiental y ubicación
La ubicación de Dos Bocas, en una zona cercana al nivel del mar y con presencia de manglares, también ha sido objeto de críticas por parte de ambientalistas. Durante su construcción se registraron inundaciones relevantes, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la viabilidad del sitio elegido.
Asimismo, se han reportado episodios de derrames o fugas que han generado preocupación por posibles afectaciones ambientales en áreas cercanas.