El gobierno asegura que cada vez hay más beneficiarios de programas sociales y que la educación en México avanza, pero ¿se ha preocupado realmente por la educación rural? Un sistema que colapsa por el abandono.
Este contraste se vive en las comunidades más lejanas, esas zonas donde los padres construyen escuelitas con lo poco que tienen, mientras los docentes tienen que viajar hasta 3 horas, sin sueldo, pero con el sueño de que los niños aprendan algo nuevo cada día.
El sueño de ser maestro en México: la dura realidad en las comunidades
Con título en mano, Amalia tuvo que dejar atrás el sueño de ser maestra de tiempo completo. El sueldo de apenas 5 mil pesos, apenas si le alcanzaban a cubrir sus gastos.
Dejó los libros por fregar platos, limpiar y ordenar casas. Un trabajo honesto donde gana el doble. Pero con el fin de no dejar atrás su profesión, desde hace 10 años da clases en comunidades rurales.
“La alegría de que quieran superarse, y queremos hacer quue nuestro México cambie... aportarles algo a ellos hace que ellos mejoren sus condiciendo de vida” narró.
Maestros enseñan en un solo salón: las condiciones precarias en San José del Rincón
Amalia llevó al equipo de Azteca Noticias a la comunidad de Llano San Miguel del Centro, San José del Rincón, en el Estado de México (Edomex). Lugar donde los maestros rurales cruzan caminos en pésimas condiciones y sin transporte.
El camino es pesado y en ocasiones peligrosos, ya que muchas compañeras de Amelia han sido “levantadas”, por lo que el miedo de no regresar con vida es constante.
En la única escuela de la comunidad de El Llano, las clases se imparten en condiciones que distan mucho de ser adecuadas. Los techos de lámina convierten el aula en un espacio sofocante durante el día, mientras que en temporada de lluvias el agua se filtra por todos lados, por lo que tiene ser tapado con botellas de plástico.
Maestros duermen en la escuelita: condiciones precarias de la profesión
En este plantel, un solo pizarrón sirve para que los maestros atiendan de manera simultánea a alumnos de preescolar, primaria y secundaria, todos compartiendo el mismo espacio. Enseñándoles de raíces cuadradas hasta gramática.
“Las condiciones no son aptas para trabajar. Estamos los tres maestros en un mismo espacio y hay mucha distracción. El material fue donado por los padres de familia”, aseguró Miguel, maestro del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).
La situación en El Llano refleja las carencias que aún enfrentan comunidades rurales en materia educativa, donde el acceso a infraestructura digna sigue siendo una deuda del Estado.