La vida de Casandra Chavarría cambió drásticamente en enero de 2026, tras ser víctima de la infraestructura deficiente y las carencias del sistema sanitario. Su travesía comenzó en un callejón de la alcaldía Xochimilco, donde una coladera mal cubierta por una tabla de madera se convirtió en una trampa.
Al transitar por el sitio oscuro, la madera cedió, provocando que su extremidad derecha cayera en el agujero mientras la izquierda permanecía arriba. Este incidente resultó en una luxación de Lisfranc, una de las lesiones óseas más severas.
Siete noches de angustia sentada en una silla de urgencias
Al llegar al Hospital Regional de Traumatología número 2 del IMSS, ubicado al sur de la capital, la paciente fue informada de que su situación requería una intervención quirúrgica inmediata. Sin embargo, lo que parecía ser una estancia breve se transformó en una experiencia degradante.
Casandra ingresó a una sala de urgencias saturada, donde aproximadamente 40 mujeres compartían un espacio reducido con decenas de hombres, todos con diversas fracturas y lesiones graves, esperando ser atendidos únicamente en sillas.
Durante su estancia, Casandra documentó condiciones que describió como inhumanas. Permaneció 7 noches consecutivas sentada en una silla de pasillo. La falta de camas obligó a los internos a improvisar espacios de descanso en el piso utilizando pedazos de cartón y sábanas.
Condiciones inhumanas: Pacientes durmiendo sobre cartones
La higiene personal fue otra carencia crítica; pacientes con varios días de espera denunciaron la imposibilidad de bañarse o asearse mínimamente, permaneciendo sentados y con dolor constante. Entre los afectados se encontraban personas de la tercera edad, cuyos lamentos por el malestar físico eran persistentes en los pasillos del nosocomio.
Tras una espera prolongada, Casandra fue operada una semana después de su ingreso. El personal médico le comentó que había tenido fortuna, pues en el mismo recinto existían personas que acumulaban hasta 20 días aguardando una cirugía.
En esos casos extremos, los cuerpos de los pacientes comenzaban a sanar de forma natural, encapsulando los huesos rotos sin la debida alineación médica. En total, Casandra pasó 10 días dentro de la institución, viviendo las deficiencias de un modelo de salud que no pudo garantizarle una cama o atención digna.
Un sistema quebrado: El drama de esperar 20 días por una cirugía vital
Mientras Casandra inicia un lento proceso de recuperación, el peligro que originó su tragedia persiste. Vecinos de la zona en Xochimilco señalan que el desperfecto en la vía pública fue reportado desde agosto de 2025.
Según los testimonios, trabajadores acudieron al sitio solo para realizar excavaciones y dejar expuestas aguas negras, retirándose sin solucionar el problema. A pesar del grave accidente sufrido por la joven, la coladera permanece abierta, representando una amenaza vigente para los habitantes de la demarcación.