En medio de las crecientes tensiones comerciales provocadas por las amenazas arancelarias de la administración de Donald Trump hacia el acero, aluminio y el sector automotriz, el exsecretario de Economía y negociador clave del T-MEC, Ildefonso Guajardo, expuso cuál es la verdadera debilidad del gobierno estadounidense en el proceso de revisión del tratado. Durante su participación en el programa Armando la Agenda de Azteca Noticias, el especialista señaló que el "talón de Aquiles" de Washington radica en la enorme dependencia del sector agrícola del Medio Oeste de Estados Unidos respecto al mercado consumidor mexicano, un factor que México no ha presionado con suficiente firmeza.
Guajardo detalló que productores de estados clave como Kansas, Wisconsin y Iowa venden anualmente a México cerca de 14 mil millones de dólares en granos como maíz, soya, sorgo y trigo. Si México optara por cerrar o sustituir esas compras masivas e imponer represalias comerciales directas a la harina de trigo o las manzanas, el impacto político y económico caería directamente sobre los votantes del cinturón agrícola justo en la antesala de las elecciones intermedias de Estados Unidos. De acuerdo con el exfuncionario, la amenaza de perder a su principal cliente encendería las alarmas de los congresistas republicanos y de la propia Casa Blanca, obligando a temperar el proteccionismo del Departamento de Comercio.
La trampa del proteccionismo y el riesgo electoral para la Casa Blanca
Ildefonso Guajardo advirtió que la fijación de Donald Trump con la balanza comercial y el sector automotriz representa una visión "mercantilista" que encarece los costos de producción y resta competitividad a toda América del Norte frente a Asia. El negociador del tratado explicó que las presiones sobre México buscan obtener concesiones antes de los comicios de medio término; sin embargo, un cálculo erróneo que rompa el flujo comercial con el campo estadounidense generaría un desastre económico electoralmente costoso para el oficialismo norteamericano.
Asimismo, Guajardo enfatizó que México debe evitar ceder a exigencias que comprometan sus acuerdos internacionales con Europa o América Latina, pues ello profundizaría una dependencia extrema con el mercado estadounidense. Ante el panorama de revisión del T-MEC, el especialista concluyó que la estrategia mexicana debe centrarse en utilizar la fuerza negociadora del mercado agroalimentario y consolidar la competitividad interna en energía, seguridad e infraestructura para no sucumbir ante el chantaje político de Washington.
