Con la llegada del frío, los estornudos, la tos y el dolor de garganta se vuelven cada vez más comunes. No es casualidad, durante el otoño y el invierno se juntan varias condiciones que facilitan la circulación de virus y bacterias, además de debilitar algunas de las defensas naturales de las vías respiratorias.
En 2024, México registró 17 millones 378 mil 622 casos de infecciones respiratorias agudas, faringitis por estreptococo, neumonías y bronconeumonías. De ese total, más de 10 millones ocurrieron entre octubre y marzo, un incremento de 41.55% respecto al periodo de abril a septiembre, de acuerdo con los datos citados por la UNAM.
¿Por qué aumentan las enfermedades respiratorias durante el invierno?
El aire seco, las bajas temperaturas y la falta de ventilación favorecen los contagios. Durante esta temporada, además, las reuniones familiares y las celebraciones concentran a más personas en espacios cerrados.
Mauricio Rodríguez, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE), explica que la humedad también cumple una función importante en las defensas del organismo.
Normalmente, el moco de las vías respiratorias atrapa microorganismos y partículas. Después, unas estructuras diminutas llamadas cilios ayudan a expulsarlos. Sin embargo, cuando el ambiente es seco, la mucosidad puede perder humedad y los cilios trabajar con menor eficacia, lo que dificulta eliminar los agentes infecciosos.
Beber poca agua también puede agravar el problema, pues la deshidratación reduce las secreciones que protegen la nariz y la garganta.
En otoño e invierno se incrementan los casos de padecimientos respiratorios, ya que el aire frío modifica el organismo. Para tener una respuesta inmune eficiente y prevenir contagios, #ExpertoUNAM recomienda > https://t.co/dkC146uqsR https://t.co/wSzTOp1d26
— UNAM (@UNAM_MX) October 22, 2026
¿Cómo prevenir la gripe y otras infecciones en temporada de frío?
No existe una medida que evite todos los contagios, pero algunos hábitos ayudan a reducir el riesgo:
- Tomar suficiente agua simple, incluso cuando no tengas tanta sed.
- Dormir y descansar adecuadamente.
- Ventilar las habitaciones y los espacios de trabajo.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar.
- Usar cubrebocas si tienes síntomas respiratorios, especialmente cerca de personas vulnerables.
- Evitar el contacto cercano con otras personas cuando estés enfermo.
La vacunación contra influenza y COVID-19, así como la vacuna contra neumococo cuando corresponda, también ayuda a reducir el riesgo de complicaciones. Aun así, no protege contra todos los microorganismos que circulan durante el invierno.
¿Cómo distinguir un catarro de una infección respiratoria más grave?
No todos los síntomas respiratorios significan lo mismo. Algunas molestias pueden corresponder a alergias o infecciones leves, pero otras requieren una valoración médica.
- Alergia: puede provocar congestión nasal, ojos llorosos y moco claro y persistente.
- Catarro: suele causar estornudos, molestias en la garganta y secreción nasal.
- Faringitis: puede generar dolor al tragar, hablar o toser.
- Laringitis: suele provocar ronquera o pérdida de la voz.
Estas señales orientan, pero no bastan para confirmar un diagnóstico. Si los síntomas persisten o empeoran, lo recomendable es acudir a consulta.
¿Qué síntomas de influenza, COVID-19 o neumonía son señales de alerta?
La fiebre, el dolor de cabeza y de articulaciones, el cansancio intenso y la tos persistente pueden aparecer en infecciones como influenza o COVID-19.
Hay señales que requieren atención urgente, entre ellas la dificultad para respirar, la coloración azulada de los labios o las puntas de los dedos, y la somnolencia inusual. Pueden indicar una afectación importante, incluida una posible neumonía.
Ante estos síntomas, busca atención médica inmediata.
¿Por qué no debes tomar antibióticos por tu cuenta?
Con las enfermedades respiratorias también aumenta el riesgo de automedicarse. Algunas personas recurren a antibióticos que guardan en casa o los compran sin una valoración médica.
El problema es que los antibióticos actúan contra determinadas bacterias, pero no curan infecciones virales como la influenza o el resfriado común. Tomarlos sin indicación puede provocar efectos adversos y contribuir a la resistencia bacteriana.
La recomendación es consultar a un profesional de la salud para identificar la causa de los síntomas y recibir el tratamiento adecuado. Cuidarse cuando aparecen las primeras molestias también ayuda a evitar que la infección se propague a otras personas.
