Uno de los personajes más cercanos al expresidente López Obrador se encuentra en serios aprietos financieros. Epigmenio Ibarra, el principal propagandista del “obradorato”, enfrenta una realidad donde las deudas finalmente le respiran en la espalda. A pesar de haber sido uno de los “consentidos” de la administración pasada, el tiempo se le agota para pagar los millones que debe al erario.
La polémica comenzó en 2020, en plena emergencia sanitaria. Mientras el gobierno federal aseguraba que no habría rescates ni subsidios para empresas, la productora de Ibarra, Argos Producciones, recibió un préstamo de 150 millones de pesos a través de Bancomext. “Recordemos que el gobierno fue muy claro al decir que no iba a haber subsidios... y pese a eso Argos recibe un préstamo de más de 150 millones”, señala Valeria Durán, investigadora de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
Epigmenio Ibarra y su “deudita” de 150 millones 🧐
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 16, 2026
El productor y propagandista @epigmenioibarra protagoniza un escándalo financiero tras revelarse que, en plena pandemia, obtuvo un préstamo de 150 millones de pesos a través de Bancomext.
Pese a que el gobierno de López… pic.twitter.com/maJdJQLdeD
Garantías “de papel” y reestructuras de último minuto
La opacidad rodea no solo el préstamo, sino la garantía que el productor ofreció para obtenerlo. Epigmenio dejó en prenda equipo audiovisual, computadoras, vehículos e incluso las ganancias proyectadas de un contrato firmado en 2013. A siete años de distancia, la deuda sigue viva.
El sexenio de su amigo terminó, pero el pago no llegó. Al contrario, la deuda fue reestructurada una y otra vez. La última modificación se dio apenas unas horas antes de que López Obrador dejara la presidencia, permitiendo a Ibarra “estirar la liga” y posponer sus compromisos financieros hasta el 2027.
El SAT va por el embargo
A los 150 millones de Bancomext se suma un adeudo fiscal que arrastra desde el año 2000. Según la investigación de MCCI, Argos Producciones debe más de 8 millones de pesos en impuestos. Tras años de impunidad, las autoridades hacendarias parecen haber perdido la paciencia. “Van a terminar embargando sus bienes porque lo ve el gobierno como la última alternativa para recuperar lo que no se les ha pagado”, advierte Durán.
Pero Ibarra no es el único. La investigación también pone la lupa sobre Arturo Ávila y su empresa IBN, quien a pesar de recibir jugosos contratos directos, también se encuentra en la lista de morosos que le han dado la espalda al SAT. Para los “consentidos” de la 4T, parece que la hora de rendir cuentas finalmente ha llegado.