Los negocios sospechosos parecen ser la constante en la administración de los recursos públicos de Morena. La compra de su edificio sede en la Ciudad de México esconde lo que expertos califican como un “negociazo inmobiliario”, donde las cuentas solo benefician a los propios morenistas, mientras millones de pesos desaparecieron en el proceso.
De acuerdo con una investigación de Mexicanos contra la Corrupción, el inmueble ubicado en la calle Liverpool 3, en la colonia Juárez, fue objeto de una triangulación financiera que inició en 2015. En aquel año, cuatro personas crearon un fideicomiso en CIBanco para comprar el edificio por apenas 16 millones de pesos.
¿Quién se benefició del sobrecosto en la sede de Morena?
Cinco años después de aquella compra inicial, el partido Morena utilizó recursos públicos para adquirir el mismo inmueble, pero a un precio drásticamente mayor: 75 millones de pesos. “Fue un edificio que se compró barato por un fideicomiso que no sabemos quién se benefició de eso y después Morena pagó cuatro veces más por el precio”, señala Leonardo Núñez, de Mexicanos contra la Corrupción.
La diferencia es de 59 millones de pesos, un incremento del 369% del cual nadie sabe dónde fue a parar. Hasta la fecha, el partido ha impedido que se conozcan los nombres de quienes integraron el fideicomiso original, testando y ocultando la información en los documentos oficiales.
Polémica por sede de Morena...
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 14, 2026
Una investigación señala posibles irregularidades en la compra del edificio de Morena en CDMX: el inmueble pasó de 16 a 75 millones de pesos, sin claridad sobre el destino de la diferencia.
Además, el partido ahora reporta un valor menor al que… pic.twitter.com/yNDc7SDrKO
Simulaciones y enredos: El edificio que “perdió" valor
La opacidad no termina con la compra. A pesar de haber pagado 75 millones de pesos con el dinero de los contribuyentes, Morena ahora asegura en sus declaraciones de transparencia que el valor de su sede ha caído inexplicablemente. “Resulta que ellos declaran que el valor de esa propiedad es de 48 millones de pesos”, explica Núñez.
Esta historia de enredos, triangulaciones y simulaciones con recursos públicos deja una pregunta en el aire: ¿Dónde quedaron las ganancias millonarias? En este escenario, los únicos que ganan parecen ser los mismos de siempre, los que se sienten intocables e impunes.