El presidente del Senado de la República, Higinio Martínez, lanzó un duro reclamo público tras el altercado en el que el diputado priista Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla arremetió contra el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez. "Los diputados no están para golpearse. No abusen del fuero", sentenció el legislador guinda, erigiéndose apresuradamente como juez de la ética parlamentaria.
Sin embargo, el pronunciamiento del presidente provocó inmediatos cuestionamientos debido a la omisión de señalamientos equivalentes hacia miembros de su propia bancada y de Morena. Mientras el senador Martínez exigió moderación y revisión del fuero para el caso del legislador priista, omitió fijar una postura respecto a las graves acusaciones que pesan sobre figuras del oficialismo, como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez, quienes enfrentan investigaciones en Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado y sobre quienes pesan solicitudes de extradición.
Los diputados no están para golpearse. No abusen del fuero, recriminó el presidente del Senado Higinio Martinez, ante el episodio en el que el priista Carlos Gutiérrez Mancilla, arremetió en contra del dirigente del movimiento, ciudadano, Jorge, Álvarez, Maynez. pic.twitter.com/tMZ2qbkyfP
— Angel Gallegos (@gallegoso) October 21, 2026
Silencio de la presidencia del Senado ante casos de agresión y blindaje en Morena
La postura diferenciada en el Senado abrió nuevamente el debate sobre la aplicación del fuero constitucional frente a distintos tipos de señalamientos judiciales y administrativos. En la Cámara de Diputados, la mayoría de Morena determinó conservar la protección parlamentaria al diputado Cuauhtémoc Blanco a pesar de contar con una denuncia penal por tentativa de violación, evitando que fuera puesto a disposición de las autoridades investigadoras. De igual manera, las acusaciones por presunta agresión sexual contra el senador Félix Salgado Macedonio no han derivado en exigencias de revisión de sus privilegios procesales por parte de la dirigencia de la Cámara Alta.
La discrepancia en el discurso reaviva la discusión parlamentaria sobre si el fuero constitucional está cumpliendo su función original de salvaguardar la libertad de expresión legislativa o si está siendo utilizado por las mayorías para seleccionar qué casos se investigan y cuáles se protegen.
