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Nuestro México: El hocofaisán, ave sagrada que lucha por sobrevivir en la selva de Yucatán

Desde Calotmul, el sueño es bastante claro: lograr que el hocofaisán, un ave que no vuela, vuelva a caminar libremente por la selva de Yucatán.

Viajar más de 200 kilómetros desde Mérida hasta el oriente de Yucatán es adentrarse en una de las zonas mejor conservadas de la selva tropical mexicana. Ahí, donde la huella humana apenas se percibe, habita una de las aves más enigmáticas y emblemáticas del estado: el hocofaisán, un ave de origen prehispánico que hoy enfrenta una lucha silenciosa por su supervivencia.

¿Qué hace tan especial al hocofaisán?

El hocofaisán es un ave única. No vuela, pone huevos solo una vez al año y, aun así, cada huevo tiene apenas un 50% de probabilidad de eclosión, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ( SEMARNAT ). Estas condiciones naturales hacen que su reproducción sea limitada y su existencia particularmente vulnerable.

A esto se suma que es presa fácil de diversos depredadores naturales como felinos, serpientes y tejones, lo que complica aún más su permanencia en vida silvestre.

¿Por qué el hecofaisán es clave para el ecosistema en Yucatán?

Lejos de ser solo una especie carismática, el hocofaisán cumple una función esencial en la selva. Según el biólogo Carlos Yam, esta ave juega un papel fundamental en la cadena trófica y además contribuye a la dispersión de semillas, ayudando a la regeneración forestal y al control natural de plagas: “Es una especie muy depredable, pero también es una gran aliada del ecosistema”, explica Yam, quien trabaja en proyectos de conservación y manejo de vida silvestre.

Conservación del hecofaisán: avances y retos

Actualmente, existen solo dos reservas dedicadas a la conservación del hocofaisán en Yucatán. En estos espacios se desarrollan Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), donde se cuida a la especie en cautiverio con la esperanza de fortalecer sus poblaciones.

Sin embargo, liberar ejemplares en vida silvestre sigue siendo un desafío. “Hay que trabajar mucho en el tema de los bosques”, advierte Carlos Yam, al señalar que la deforestación, la ganadería excesiva y el monocultivo siguen reduciendo su hábitat natural. La técnica de campo Kassandra Dzek coincide: “en zonas como Calotmul, donde la selva aún se protege, los hemos observado. Pero en otras áreas es cada vez más difícil”.

Desde la pequeña comunidad de Pocoboch, en Calotmul, el sueño es claro: lograr que el hocofaisán vuelva a caminar libremente por la selva yucateca. Y aunque el camino es complejo, la conservación de esta ave representa también la defensa de todo un ecosistema.

Yucatán es conocida como la tierra del venado y del faisán; ¿permitiremos que el hocofaisán se convierta solo en un recuerdo o seremos parte de su preservación?

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