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Controversia por impuestos a refrescos: ¿Salud pública o recaudación disfrazada?

Los impuestos a los refrescos continúa generando debate: ¿realmente mejora la salud pública o es solo una estrategia recaudatoria del gobierno?

Los polémicos impuestos a los refrescos en México sigue generando debate. Presentado como una medida de salud pública para combatir la obesidad, muchos cuestionan su verdadera efectividad y propósito.

¿Impuestos o recaudación?

Cuando hablamos del famoso impuesto a los refrescos, para los consumidores no es más que una trampa y un agandalle del gobierno, porque con el cuento de que buscan cuidar su salud, solo quieren más dinero para gastárselo.

“Es un atraco del gobierno, pero de todos modos lo sigue uno consumiendo, es la misma cosa, o sea por mucho que lo quieran encarecer, uno lo va a seguir consumiendo, que no salgan con la jalada de que es para el bienestar de los niños”, dijo Norberto consumidor.

Cuando se aprobó el aumento al refresco se dijo hasta el cansancio que era una política de salud y para desestimular su consumo, pero como se ha comprobado en otros países, este tipo de impuestos no reducen los índices de obesidad.

Incluso la OMS y la ONU han rechazado estos impuestos al considerar que no hay evidencia de que cambien los patrones de consumo.

Pero de lo que sí hay evidencia es de como los políticos se valen de argumentos falsos para cobrarle más impuestos.

“Como no quiero gravar el consumo aumentando el IVA y demás porque políticamente no es lo más adecuado, pues lo meto en esto y lo disfrazo como una medida de salud”, dijo Jorge Smeke, académico de la Universidad Iberoamericana.

Aquí otro argumento que da este fiscalista: “Es un impuesto recaudatorio, porque si fuera para la salud en la misma ley de ingresos o egresos, el ingreso que se capte para efectos o del cobro de este impuesto debería ir etiquetando exclusivamente para lo que se necesita”, dijo Guillermo Mendieta, fiscalista del Colegio de Contadores Públicos de México.

Sin control en los impuestos

De ahí que sea un pastel muy tentador para ponerle más y más impuestos, sin saber a donde se destinan concretamente.

“Habría que analizar en qué estamos gastando ¿no? Si se ha probado que mucho de lo que gastamos, que gastan como gobierno, ¿no está siendo eficiente está claro, nomás no produce, sino que todavía le tenemos que seguir inyectando?”, dijo Jorge Smeke, académico de la Universidad Iberoamericana.

Así que no le vengan con cuentos que ni Norberto les cree, a él solo le han encarecido la vida, todo con tal de sangrarle más dinero para los políticos.

“La salud para ellos es punto y aparte, mientras a ellos les caiga el dinero lo demás les importa muy poco”, Norberto, consumidor.

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