El inicio del ciclo actual ha resultado desolador para el personal sanitario de ocho centros hospitalarios situados en la Ciudad de México. A pesar de que este cinco de enero se conmemora el Día Nacional de la Enfermería , las celebraciones han sido sustituidas por la indignación y la precariedad económica. Médicos y enfermeras denunciaron que el sistema de salud les adeuda cinco quincenas de remuneración, dejando sus bolsillos vacíos tras meses de labor ininterrumpida.
La problemática se originó en octubre del año pasado, cuando los profesionales se incorporaron al esquema IMSS-Bienestar tras una convocatoria oficial emitida por la propia institución. No obstante, el flujo monetario nunca se concretó.
Maritza Hernández, adscrita al Hospital General de Tláhuac, expresó su profunda decepción no hacia su vocación, sino hacia un engranaje administrativo que les ha fallado. La enfermera relató cómo los ahorros personales se agotaron, obligando a muchos a depender de préstamos familiares bajo promesas de pago que resultan imposibles de cumplir ante la falta de ingresos.
Incertidumbre administrativa y prestaciones nulas
Los reportes de impago se concentran en instituciones clave de la capital, tales como el Hospital General Enrique Cabrera, el nosocomio de Xoco y el Pediátrico de La Villa. Según los testimonios recabados, el pasado veintidós de diciembre las autoridades convocaron a los afectados para comunicarles una noticia alarmante: debido a supuestos errores en la gestión de expedientes y envíos documentales, sus contrataciones no se habían formalizado adecuadamente.
Esta situación derivó en la pérdida de derechos fundamentales. Maricruz Flores, del Hospital General Rubén Leñero, señaló que el personal no recibió vales de despensa ni el aguinaldo correspondiente, pese a haber cumplido con sus jornadas durante todo el último trimestre del año anterior. La falta de certeza laboral ha generado un clima de desprotección absoluta entre quienes sostienen la atención sanitaria pública.
La orden de suspensión y posibles movilizaciones
La crisis alcanzó un punto álgido cuando se difundió un audio atribuido a Alberto Gómez Sánchez, titular del Departamento de Personal del organismo en la capital. En dicho registro, se instruye a los trabajadores a ausentarse de sus labores de inmediato y hasta el primero de marzo, con el fin de “regularizar” el tiempo ya trabajado. Esta propuesta de descanso forzoso ha sido recibida con escepticismo y molestia, pues implica dejar a los especialistas sin ocupación ni ingresos durante dos meses adicionales.
Ante estas irregularidades, el IMSS-Bienestar reconoció que existió una afectación temporal derivada de procesos burocráticos, aunque sostuvo que el personal está formalmente contratado desde el primer día de enero de dos mil veintiséis.
Sin embargo, las promesas institucionales ya no gozan de credibilidad entre el gremio. Los afectados han advertido que el presente año comenzará con protestas y movilizaciones en las calles para exigir la liquidación inmediata de sus sueldos devengados. La decepción impera frente a un modelo de salud que, en palabras de sus propios integrantes, todavía no logra funcionar de manera efectiva.