El brote de Ébola que afecta a la República Democrática del Congo ha provocado la muerte de más de 2,500 personas y se propaga de manera exponencial en un territorio cuya extensión supera a la de Francia, según informó este viernes el coordinador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la respuesta al Ébola, Julien Harneis.
Durante una conferencia de prensa desde la ciudad de Bunia, en la provincia de Ituri, el funcionario internacional hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para enviar asistencia económica, advirtiendo que los fondos asignados para contener la epidemia se agotarán en pocas semanas.
The Ebola outbreak in Democratic Republic of Congo is the country's deadliest on record, spreading five times faster than previous outbreaks. Delayed detection, conflict and limited treatment are hampering efforts to contain it https://t.co/5XLz22fip6 pic.twitter.com/d5zIiEz1uZ
— Reuters (@Reuters) August 18, 2026
No hay vacunas para esta cepa
La actual epidemia —la décimo séptima en la historia del país africano— superó a finales de julio el registro de la crisis sanitaria vivida entre 2018 y 2020, convirtiéndose en la más grave reportada en territorio congoleño. La emergencia es provocada por la cepa Bundibugyo, una variante del virus para la cual no existen vacunas ni tratamientos médicos aprobados por los organismos reguladores globales.
Alrededor de 160 trabajadores de la salud se han contagiado de la enfermedad durante la atención de la emergencia y 43 de ellos han fallecido a causa del virus.
Las labores sanitarias se desarrollan en una región afectada por tres décadas de conflicto armado interno, lo que complica la logística para la entrega de suministros y el pago de salarios al personal de respuesta.
Médicos asesinados por las milicias rebeldes
El despliegue de las brigadas de contención ha enfrentado la resistencia de sectores de la población civil en las zonas afectadas. Julien Harneis detalló que en los últimos seis meses se han contabilizado más de 260 agresiones contra personal de salud, unidades médicas y ambulancias, dejando un saldo de ocho trabajadores de auxilio asesinados.
Las autoridades de la ONU señalaron que la desconfianza hacia los protocolos de entierro seguro, la desinformación y el temor al contagio han derivado en actos de violencia ciudadana contra los equipos sanitarios. Asimismo, la suspensión de vuelos comerciales ordenada por el gobierno en Kinshasa ha ralentizado las operaciones bancarias necesarias para financiar las brigadas en las provincias de Ituri y Kivu del Norte.
