Aunque en Estados Unidos el Partido Republicano controla el Congreso, con 218 escaños en la Cámara de Representantes frente a 212 demócratas, y 53 senadores rojos ante 45 azules, el margen tan estrecho obliga a los republicanos a negociar, ceder y construir acuerdos con el bloque demócrata para sacar adelante cualquier proyecto de ley relevante.
Mientras que en México el panorama es radicalmente distinto, pues Morena controla todos los poderes, hace precampaña permanente y despliega mecanismos de propaganda diaria, tomando decisiones unilaterales sin contrapeso real.