La pretendida “unidad” dentro de Morena colapsó tras la designación de Clara Luz Flores como “Coordinadora de la Transformación” en Nuevo León, detonando un incendio político en la entidad y el evidente descontento de figuras clave como Tatiana Clouthier. Ante el riesgo de rebeliones territoriales rumbo a las elecciones de 2027, la cúpula nacional ha recurrido al reparto masivo de premios de consolación en diversas entidades —como la asignación de la coordinación de Ciudad Juárez a la senadora Andrea Chávez tras frenar su aspiración a la gubernatura de Chihuahua—, intentando maquillar con alianzas forzadas el profundo quiebre de su militancia.
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Más allá de la fractura en el escenario neoleonés, resulta indignante el cinismo de la dirigencia al arropar a perfiles altamente cuestionados en el estado. Pese al estrepitoso fracaso de Clara Luz en la contienda por la gubernatura de 2021 y sus pasados vínculos con Keith Raniere —los cuales la cúpula defiende ciegamente argumentando simples “cursos de autoayuda"—, el partido insiste en respaldarla en Nuevo León. Esta dinámica de protección a figuras impresentables y de rechazo social no es aislada, sino un patrón nacional que se replica en otras entidades como Michoacán con la elección de Carlos Torres Piña.