Avery The Poke Kid, el pequeño influencer conocido por compartir su pasión por Pokémon, murió a los 12 años después de varios años enfrentando un pancreatoblastoma, un tipo poco frecuente de cáncer de páncreas infantil.
Sus padres, Christian García y Rebecca Rosa-Valentín, confirmaron el fallecimiento el 19 de septiembre, apenas unos días después de que el menor ingresara a cuidados paliativos.
Avery The Poke Kid cumplió su sueño en YouTube
El creador de contenido había convivido con la enfermedad desde los cuatro años; durante ese tiempo, Avery construyó una comunidad alrededor de la apertura y el coleccionismo de cartas Pokémon, mientras mantenía un objetivo personal que finalmente consiguió antes de morir: alcanzar los 100 mil suscriptores en YouTube.
Llegar a los 100 mil seguidores representaba para Avery la posibilidad de obtener el reconocimiento conocido como Botón de Plata de YouTube. Al conocer su situación, integrantes de la comunidad de coleccionistas y otros creadores ayudaron a difundir su canal.
La cifra llegó en sus últimos días; de esta manera, el menor pudo alcanzar la meta que había perseguido mientras compartía su afición por Pokémon en internet.
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La familia había informado que Avery ingresó a cuidados paliativos el 17 de septiembre; dos días después comunicó su muerte.
Sus padres explicaron que habían acudido al hospital pensando que todavía tendrían más tiempo junto a su hijo. Sin embargo, durante una visita médica la condición del menor empeoró de manera inesperada.
En sus últimos momentos, la familia pudo llevarlo a uno de los espacios que más disfrutaba: un jardín ubicado en la azotea del hospital.
¿Qué es el pancreatoblastoma?
El pancreatoblastoma es un tumor maligno muy raro que se origina en células inmaduras del páncreas; aunque su incidencia es baja, el material médico consultado lo identifica como el cáncer pancreático más común dentro de la población pediátrica.
Suele presentarse principalmente en niños menores de 10 años y puede comenzar sin síntomas; conforme aumenta de tamaño, puede provocar una masa abdominal, dolor, vómitos o pérdida de peso.
El origen exacto de este tumor no está establecido; se trata de un cáncer de tipo embrionario y en algunos casos se ha relacionado con condiciones genéticas como el síndrome de Beckwith-Wiedemann.
