En el hospital Enroque Cabrera la familia López se encuentra esperando noticias de Jesús Giovanni, un joven de 22 años que tiene un derrame cerebral a consecuencia de la explosión en una taquería de la alcaldía Álvaro Obregón, requiere de atención médica especializada que al momento no ha podido recibir.
Los hechos se originaron la noche de ayer, cuando la explosión de un tanque de gas provocó el derrumbe parcial de una vivienda y dejó un saldo oficial de 12 personas lesionadas y una desafortunada persona fallecida.
Los afectados fueron distribuidos en tres distintos centros de salud de la capital: el Hospital General Doctor Fernando Quiroz Gutiérrez, el Hospital General Doctor Rubén Leñero y el propio Hospital Enrique Cabrera, donde se concentra parte de la familia afectada.
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— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) September 12, 2026
"La casa estaba arriba de nosotros": víctima de explosión en una taquería
Entre los sobrevivientes se encuentra Bryan López, integrante del negocio familiar que operaba en el lugar, quien relata los momentos posteriores al estallido: "El día de ayer ocurrió la explosión, de ahí perdimos el conocimiento y pues toda la casa estaba arriba de nosotros".
Bryan detalla que en el incidente resultaron lesionados su madre, su hermano, su novia y él mismo, además de confirmar la pérdida de su tío, Carlos López, quien lamentablemente perdió la vida en el lugar.
La situación dentro de los hospitales refleja inconformidad por parte de los familiares ante la respuesta institucional. Bryan señala que la atención recibida ha sido insuficiente: "No ha sido como la condición de atendernos correctamente... a mi mamá nada más le inyectan medicamento y la sacan, no le han dado un tratamiento correcto y pues igual a mí nada más me cosieron y me sacaron".
A esta problemática se suma la extrema gravedad del caso de Jesús Giovanni López, de 22 años. Sus familiares denuncian que el hospital no cuenta con un neurocirujano y que, tras buscar alternativas en otras instituciones médicas, las puertas se les han cerrado al no querer recibirlo.
Así, la familia López enfrenta una doble crisis: el duelo por la pérdida de un ser querido, las secuelas físicas del derrumbe y la lucha constante por conseguir la atención médica que el joven necesita para salvar su vida.
