La peste neumónica es una forma de peste que afecta principalmente a los pulmones. Conoce de qué manera se puede transmitir y cuáles son las principales vías de exposición y las medidas para reducir el riesgo de contagio.
¿Qué es la peste neumónica?
La peste neumónica es una infección pulmonar que es poco frecuente y mortal, causada por una bacteria llamada Yersinia pestis. Existen otras formas de peste derivadas de Y. pestis que afectan diferentes partes del organismo.
La peste bubónica se desarrolla tras la picadura de una pulga o cuando la bacteria penetra a través de un corte o una lesión en la piel.
La infección puede provocar inflamación muy dolorosa en los ganglios linfáticos y puede evolucionar hacia una peste septicémica.
Esta peste septicémica infecta el torrente sanguíneo y puede provocar un fallo multiorgánico; también puede darse por la picadura de una pulga.
¿Cómo se trasmite la peste neumónica?
La peste neumónica es la única forma de esta infección bacteriana que se puede transmitir directamente de persona a persona.
Se propaga por medio de partículas respiratorias expulsadas al toser o estornudar; también puede transmitirse por medio de gotículas procedentes de animales infectados.
De acuerdo con la vacuna de la peste, la OMS no recomienda la vacunación salvo para las personas que estén en un alto riesgo de contagio, como el personal de laboratorio expuesto constantemente al riesgo de contaminación.
¿Cuáles son los síntomas de la peste neumónica?
Las partículas se alojan en los pulmones y pueden desencadenar una neumonía grave, dificultando la respiración. Estos síntomas pueden manifestarse en un plazo de 24 horas después de haber sido infectado. Otros síntomas pueden ser:
- fiebre
- escalofríos
- Dolor de cabeza
- Dolores corporales
- mareos
- debilidad
- fatiga
- náuseas
- vómitos
- diarrea
Esta enfermedad se puede tratar con un ciclo de antibióticos de al menos 10 a 14 días. Regularmente, los pacientes que reciben antibióticos dentro de las primeras 24 horas tras la infección tienen mayores probabilidades de sobrevivir.
La OMS recomienda evitar el contacto directo con personas que estén enfermas y tener precaución con los fluidos corporales de las personas infectadas.
