Hay películas que llegan a los Oscar impulsadas por campañas, estudios y narrativa de temporada. Y hay otras que simplemente se quedan mirando desde fuera. Cada año pasa, pero en los Premios Oscar 2026 la lista de ausencias dejó una interesante guía de películas que vale la pena ver aunque la Academia no las haya querido atraer a su ceremonia .
Buena parte de la conversación giró en torno a dos ideas: atraer más películas no estadounidenses a la premiación y que el terror sigue cargando un estigma en premios, incluso cuando entrega algunas de las propuestas más vivas del año.
Y sí, aunque este año Sinners rompió la historia con 16 nominaciones, eso no cancela el problema de fondo. La propia discusión crítica alrededor de 2026 siguió recordando que el terror casi siempre entra por la puerta de atrás.
Sorry, Baby de Eva Victor
Una de las favoritas de la crítica que se quedó corta ante la Academia fue Sorry, Baby. Es considerada una de las grandes películas ignoradas del año y también elogió el debut de Eva Victor con una obra 'enormemente tierna' y 'dolorosamente divertida'.
La historia gira en torno a Agnes, una profesora universitaria que intenta seguir con su vida después de un hecho traumático, mientras el mundo a su alrededor parece avanzar como si nada hubiera pasado. Desde su campaña, A24 resumió la película con una frase brutal por lo sencilla:
'Algo malo le pasó a Agnes. Pero la vida continúa... para todos alrededor de ella.'
No es una película escandalosa ni grita 'Oscar' de forma obvia; es una herida narrada con pudor, humor seco y una mirada íntima. Y quizá por eso mismo dolió más verla fuera.
El Testimonio de Ann Lee
Entre las películas que más repitieron los críticos como olvido grave aparece El Testamento de Ann Lee. El sitio IndieWire la incluyó entre las grandes ignoradas y varios textos sobre la temporada insistieron en que su protagonista, Amanda Seyfried merecía mucho más por su trabajo.
La cinta retrata a Ann Lee, fundadora de los Shakers, en una historia que mezcla fe, dolor y construcción de una utopía.
Searchlight resume la película como la captura del 'éxtasis y la agonía' de esa búsqueda, y la crítica la leyó como una obra ambiciosa, física y extraña, de esas que suelen fascinar más a los cinéfilos que a los votantes de premios.
Exterminio: La Evolución
Esta película es de las que mejor aterriza cómo los Oscar ignoran el género de terror. Variety la colocó entre las mejores películas de 2025 sin nominaciones.
Exterminio: La evolución habla sobre un grupo de sobrevivientes que vive en una pequeña isla conectada al continente por una sola calzada defendida. Cuando uno de ellos sale hacia tierra firme, descubre secretos, maravillas y horrores que no solo han transformado a los infectados, sino también a otros sobrevivientes.
La discusión que dejó esta película no fue solo 'cómo no la nominaron', sino otra más vieja: por qué el terror, incluso cuando es ambicioso, emotivo y técnicamente impecable, todavía tiene que justificarse más que otros géneros para ser tomado en serio por la Academia.
On Becoming a Guinea Fowl
No fue una película ruidosa, pero sí una de esas ausencias que la crítica siguió subrayando.
La sinopsis de A24 arranca con una imagen potentísima: Shula encuentra el cuerpo de su tío en una carretera vacía durante la noche, y a partir de ahí, mientras avanzan los rituales funerarios, ella y sus primas empiezan a sacar a la luz secretos enterrados de su familia zambiana de clase media.
Es el tipo de película que no entra fácil en etiquetas simples. Tiene duelo, rabia, memoria y una crítica feroz a la complicidad familiar. Justamente por eso se siente como una de esas joyas que los Oscar suelen dejar para después, cuando ya es tarde.
La deuda de los Premios Oscar con el terror
Aunque 2026 fue un año importante para el género gracias al fenómeno de Sinners, la conversación crítica no dejó de insistir en que el terror sigue cargando una desventaja histórica frente a dramas, biopics o películas de prestigio más tradicionales.
Por eso, cuando Exterminio: La Evolución quedó fuera, no fue una sorpresa aislada, sino que se trata de otro capítulo de esa tensión entre la Academia y un género que rara vez recibe el mismo respeto que otros, aunque sea donde el cine encuentra algunas de sus ideas más arriesgadas.
