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¿Dónde dejar a los niños? La dura realidad de trabajar si eres madre en Querétaro

En Querétaro, la falta de cuidado infantil complica la vida laboral de mujeres como Leslie. Desde 2019, más de 300 mil familias no tienen estancias seguras.

El panorama laboral para las mujeres en Querétaro enfrenta una encrucijada crítica debido a la falta de espacios de cuidado infantil. Leslie, una habitante de Pedro Escobedo que se desempeña como operaria en una planta industrial, se encuentra en la etapa final de su embarazo y ante la llegada de su hijo, su estabilidad económica peligra.

Aunque su deseo de conservar su puesto laboral debido a que se siente cómoda en su entorno de trabajo, la ausencia de una persona de confianza para supervisar al recién nacido complica su retorno a las actividades productivas.

La falta de cuidado infantil pone en riesgo la estabilidad laboral de mujeres en Querétaro

Esta preocupación es compartida por los niveles administrativos de la empresa. Alberto, quien se desempeña como coordinador de personal en el sector fabril, destaca que la empleada se ha distinguido por ser una colaboradora responsable, productiva y con un historial de asistencia impecable.

Sin embargo, el directivo señala que ella ya ha comunicado la alta probabilidad de renunciar tras el parto. Este no es un caso aislado, pues el coordinador reportó que recientemente ha tenido 11 bajas de personal femenino debido a que las trabajadoras carecen de alternativas para el resguardo de sus hijos.

La solución tradicional de recurrir a la red familiar tampoco resulta viable para Leslie. Su madre actualmente se hace cargo de la hija de otra de sus hermanas y existe la incertidumbre sobre si podrá asumir el cuidado de un integrante más.

Más de 300 mil familias enfrentan la ausencia de estancias infantiles desde 2019

Esta problemática se agudizó tras el cierre del programa de estancias infantiles en 2019, una política pública que anteriormente otorgaba soporte a más de 300,000 familias en el país.

Tras la desaparición de dicho esquema, el modelo fue sustituido por transferencias económicas directas destinadas a que familiares, como las abuelas, realizaran las labores de cuidado. No obstante, la realidad de las familias demuestra que este apoyo no garantiza la viabilidad del cuidado.

En la localidad de San Martín, Verónica Vidal Chávez ejemplifica esta dificultad. A pesar de que su hija debe cumplir con su jornada laboral, Verónica también trabaja, mientras que su hija más joven asiste al bachillerato. La bisabuela de la pequeña Adara, Ignacia Chávez Corona, es una persona de edad avanzada que reconoce sus limitaciones físicas, manifestando temor ante la posibilidad de que la niña sufra un accidente y ella no tenga la capacidad de reaccionar rápidamente para auxiliarla.

Madres y abuelas demandan urgentemente estancias gratuitas para trabajar con tranquilidad

La infraestructura geográfica también juega en contra de estas mujeres. En San Martín y en la zona cercana de Bernal no existen centros de atención infantil. Aunque en Ezequiel Montes hay opciones, estas son de carácter privado y cuentan con cupos restringidos.

Esto obliga a la familia de Adara a trasladarse hasta el municipio de Tequisquiapan, un trayecto que implica 45 minutos de viaje en automóvil. La situación se vuelve crítica cuando el vehículo familiar falla, ya que la zona carece de transporte colectivo. En tales circunstancias, deben recurrir a servicios de taxi que representan un gasto de 400 pesos por traslado. Ante este escenario, madres y abuelas coinciden en la urgente necesidad de contar con estancias gratuitas que les permitan ejercer su derecho al trabajo con tranquilidad.

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