El terremoto del 19 de septiembre de 1985 causó derrumbes de edificios en la Ciudad de México y, con ello, causó una reconfiguración en los habitantes del centro del país. La que fuera una de las ciudades más pobladas vio reducir su tamaño tan solo unos años después.
Miles de capitalinos buscaron refugio en otras entidades, principalmente el Estado de México y Aguascalientes. ¿Por qué sucedió esto?
El éxodo: cuántas personas dejaron el DF tras el sismo de 1985
Los datos del Censo de 1990 revelan la magnitud de este desplazamiento. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) documentó que más de un millón 36 mil personas salieron del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México) tras el sismo. Esta cifra equivale a la población total de Querétaro y supera la población individual de siete entidades federativas de aquel entonces.
Estado de México y Puebla: los principales destinos de la migración capitalina
El Estado de México se consolidó como el principal receptor de este éxodo, ya que recibió a más de medio millón de emigrantes capitalinos. Municipios como Ecatepec, Naucalpan, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla experimentaron un gran crecimiento poblacional. Muchos damnificados vendieron sus propiedades a bajo costo en la capital y se mudaron a fraccionamientos en estas zonas conurbadas.
Puebla ocupó el segundo lugar como destino, con 38 mil migrantes recibidos. La zona metropolitana poblana, especialmente el norte colindante con la autopista México-Puebla, registró la llegada masiva de familias capitalinas. Jalisco recibió a 37 mil personas, mientras que Guanajuato y Michoacán acogieron 36 mil migrantes cada uno. Estos flujos transformaron la dinámica demográfica y urbana de estas ciudades del interior.
La descentralización federal: por qué el INEGI trasladó su sede a Aguascalientes
El fenómeno también aceleró procesos de descentralización. Algunas personas aprovecharon programas gubernamentales de traslado de oficinas públicas hacia el interior. Esto facilitó su reubicación en ciudades medianas y consolidó polos de desarrollo fuera de la capital.
El caso más emblemático fue el traslado de la sede del INEGI hacia Aguascalientes. En 1986, los primeros 200 trabajadores llegaron al destino. Con fraccionamientos como Ojocaliente y Primo Verdad, se asentaron en la zona.
Entre 1987 y 1988, ocurrió la construcción de la nueva sede en un terreno de siete hectáreas. En tanto que el personal del instituto trabajó en el edificio de la Tesorería del gobierno del Estado.
A Aguascalientes llegaron alrededor de 2 mil 500 familias. El INEGI encuestó a más de 4 mil de sus empleados, de los cuales mil 639 aceptaron cambiar de residencia, mientras que mil 431 no estaban seguros y el resto rechazó el cambio.
