Un año atrás, un tratamiento médico llegó a México y le dio la oportunidad a niñas como Mariana de dar sus primeros pasos. Sin embargo, lo que sucedió con Santiago, 365 días después, fue inesperado. Ambos con parálisis cerebral.
La posibilidad de que Santiago pudiera caminar sin ayuda de ningún aparato era tan remota como una en un millón. Sin embargo, hoy, Santiago puede caminar sin ayuda.
“Es como un traje mecánico robotizado que se abraza, de alguna manera, al cuerpo de un niño que no puede caminar. No se puede sostener de pie, no puede dar pasos por sí mismo”, menciona Elena García Armada, médico y CEO de Marsi Bionics, sobre el robot que devolvió la niñez a ambos pequeños.
Este robot, formado por ocho motores o articulaciones, da movilidad en las piernas y en siete minutos se adapta al cuerpo, peso y medidas del niño. Al utilizarlo durante tres meses, mejora la calidad de vida de los menores hasta en un 33 por ciento, en comparación con los que reciben el tratamiento convencional. En México hay dos dispositivos como estos; en los siguientes meses llegará el tercero, para así ayudar a más niños con parálisis cerebral.
Se trata del exoesqueleto pediátrico “Atlas 2030” el cual ha ayudado a más de mil 500 parálisis cerebral a mejorar su condición, caminar y hasta poder aventarse de la tirolesa.
¿Qué es la parálisis cerebral infantil?
La parálisis cerebral infantil (PCI) es una discapacidad motora que afecta la capacidad de una persona para moverse, mantener el equilibrio y la postura. Es la discapacidad motora más frecuente en la niñez, y afecta a aproximadamente uno de cada 100 niños.
La PCI es causada por un daño o malformación en el cerebro que ocurre durante el embarazo, el parto o en los primeros años de vida. El daño puede afectar a diferentes partes del cerebro, lo que da lugar a una variedad de síntomas.
Los síntomas de la PCI pueden variar de leves a graves. Algunas personas con esta discapacidad pueden caminar con dificultad, mientras que otras pueden necesitar el uso de una silla de ruedas o de otros dispositivos de asistencia. También pueden tener problemas con la coordinación, el equilibrio, la fuerza muscular y el habla.
Además de los problemas de movimiento, las personas con PCI también pueden tener otras afecciones relacionadas, como discapacidad intelectual, convulsiones, problemas de visión, audición o habla, cambios en la columna vertebral o problemas en las articulaciones.
Algunos ejemplos de los problemas de movimiento que pueden experimentar las personas con PCI incluyen:
- Rigidez muscular
- Debilidad muscular
- Trastornos del movimiento
- Problemas de equilibrio
Algunos ejemplos de las afecciones relacionadas que pueden tener las personas con PCI incluyen:
- Discapacidad intelectual
- Convulsiones
- Problemas de visión
- Problemas de audición
- Problemas del habla
- Cambios en la columna vertebral
- Problemas en las articulaciones
El tratamiento para la PCI puede incluir:
- Fisioterapia
- Terapia ocupacional
- Terapia del habla
- Educación especial
- Otros servicios, como medicamentos o cirugía
No existe cura para la PCI, pero hay tratamientos que pueden ayudar a mejorar la función y la calidad de vida de las personas con esta afección. El tratamiento puede incluir fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del habla, educación especial y otros servicios. Las personas con esta afección pueden llevar una vida plena y productiva. Con el apoyo adecuado, pueden participar en la escuela, el trabajo y la comunidad.