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3 SIMPLES pasos para que tu planta de aloe vera prospere

¿Sabías que el Aloe Vera puede morir por exceso de agua? Descubre los 3 pasos fundamentales para cuidar tu planta medicinal y evitar que se pudra

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El áloe vera tiene propiedades curativas.|(ESPECIAL/Canva)

Una planta de aloe vera (sábila) no es solo un elemento decorativo muy interesante en el hogar, sino que su valor medicinal es crucial para cualquier botiquín natural. Cuando se abren sus hojas gruesas, emana un gel que puede curar quemaduras leves y mejorar la salud de la piel. A pesar de sus múltiples beneficios, es una de las especies más fáciles de cuidar, lo que la convierte en la opción ideal para quienes están muy ocupados en casa, pero desean un toque verde en su entorno.

¿Cómo cuidar tu aloe vera fácilmente?

La ubicación y frecuencia del riego
El aloe vera ama la luz. El primer paso es tenerla en una ventana con sol y bien iluminada. En cuanto al riego, la regla de oro es la moderación: lo ideal sería regarla una o dos veces al mes. Debido a sus amplias hojas, la cantidad de agua que almacena internamente es masiva, por lo que no necesita hidratación constante.

Si bien puede crecer al aire libre en climas cálidos, es estrictamente necesario meterla al interior cuando se esperan temperaturas inferiores a 10 °C. Al ser una planta que almacena mucha agua en su tejido, es altamente tolerante a la sequía, pero extremadamente sensible a las heladas. En condiciones normales, un riego cada dos o tres semanas es el equilibrio perfecto.

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¿Cuál es la técnica de hidratación correcta?

La manera en que aplicas el agua influye más de lo que imaginas. Es recomendable regarla desde adentro, enfocándose en la parte inferior del sustrato, ya que, si el agua solo toca la superficie exterior, se puede evaporar o secar muy rápido sin llegar a las raíces.

Una planta de aloe vera demasiado seca podría desarrollar una tierra compacta que repele la humedad. Por ello, antes de regar, realiza la prueba del dedo: comprueba la humedad de la tierra introduciendo el dedo unos 5 o 7.5 cm. Si a esa profundidad la tierra aún está húmeda, no la riegues. El riego excesivo es la causa número uno de muerte en esta especie.

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sabila|Crédito: Pinterest

Señales de alerta de tu aloe vera
Saber "leer" a tu planta determinará su longevidad. Si el aloe vera tiene las hojas secas, no prosperará por mucho que la inundes de agua repentinamente; necesita una recuperación gradual.

Señales de riego excesivo: Si las hojas se ven blandas, pastosas o amarillas, o si notas que la base del tallo está marrón, es porque tiene demasiada agua. En este punto, la planta podría estar pudriéndose. La solución es drástica pero efectiva: corta las raíces muertas (negras o babosas) y trasplántala a una tierra fresca y seca.

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El aloe vera ayuda a tratar los piquetes de insecto|Canva

Señales de falta de riego: Si las hojas se ven más delgadas de lo habitual, flácidas o curvadas hacia adentro, es señal de sed. También podrías notar puntas marrones y quebradizas.

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