Erróneamente se piensa que son los mismos padecimientos, que cuentan con los mismos síntomas, mismos signos de alerta y, en consecuencia, mismos tratamientos; sin embargo, nada puede estar más alejado de la realidad. Por tal motivo, aquí conocerás cuáles son las principales diferencias entre un ataque de pánico y un ataque de ansiedad.
Una de las cosas que ambas situaciones comparten es que derivan de la ansiedad o el estrés que el cuerpo acumula durante un periodo de tiempo, situación que, tristemente, viven la mayoría de las personas en México debido a las actividades diarias que deben hacer. Dicho esto, no está de más que conozcas las diferencias entre un ataque de ansiedad y uno de pánico.
¿Qué es y cuáles son los síntomas de un ataque de ansiedad?
En esencia, los ataques de ansiedad no son más que una respuesta a un factor que se vincula a preocupaciones excesivas del cuerpo, lo cual hace que el mismo reaccione de forma “anormal” a través de algunos movimientos extraños que impiden que el organismo pueda tener ese momento de relajación que se necesita.
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Los síntomas característicos de un ataque de ansiedad son la inquietud, la dificultad para concentrarse en algo específico, palpitaciones cada vez más elevadas y un sentido de ansiedad que interfiere con tu día a día. Cabe mencionar que estos síntomas aparecen de forma lenta y con el paso de los minutos mientras tienes el mismo.
¿Qué es y cuáles son los síntomas de un ataque de pánico?
En contraparte, los ataques de pánico son episodios, que suelen ser repentinos, pero que son mucho más intensos y que tienen en el miedo su punto más alto, por lo que pueden desencadenar algo mucho más elevado de un ataque de ansiedad. Sus síntomas incluyen un dolor en el pecho, mareos y una clara dificultad para respirar.
Se trata, entonces, del miedo de una persona a perder el control o a morir, por lo que suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Estos, a diferencia de los ataques de ansiedad, no responden a un estímulo per sé, sino que tienen la facultad de aparecer prácticamente de manera impredecible para el cuerpo.
