En las prendas blancas uno de los principales problemas que aparecen son las manchas amarillas que parecen imposibles de quitar. Ante esto es que surge un truco casero que es clave para hacer la limpieza correctamente con bicarbonato de sodio y jugo de limón.
Las manchas amarillas pueden aparecer por combinación de sudor y desodorante, grasas corporales, exceso de detergente, oxidación, contacto con productos químicos o un almacenamiento incorrecto.
¿Cómo aplicar la mezcla para manchas amarillas?
Para quitar las manchas amarillas de la ropa blanca debes hacer lo siguiente:
Tienes que mezclar bicarbonato de sodio con un poco de agua hasta poder formar una pasta y aplicarla sobre la mancha con ayuda de un cepillo de dientes o con la mano. El siguiente paso es lavar la prenda de manera normal sin mezclar con ropa de color.

Otra opción es sumergir la prenda en una mezcla de vinagre blanco y agua durante 30 minutos antes del lavado. El vinagre te ayudará a descomponer las manchas y actúa como un suavizante natural.
Por último, si nada funciona puedes exprimir limón directamente sobre la mancha y dejar actuar unos minutos. Su ácido cítrico ayuda a aclarar y blanquear la tela.
Ten en cuenta que las manchas en la ropa aparecen por la oxidación de restos orgánicos como lo son el sudor o grasa que no se eliminaron correctamente, a la humedad que favorece la aparición de moho y hongos, o a residuos de jabón que quedaron atrapados en las fibras.

La prevención es sumamente importante ya que hay que lavar la ropa a fondo. Debes guardarla cuando esté completamente seca y conservarla en un lugar fresco, seco y ventilado.
Por otro lado, para prevenir las manchas amarillas en la ropa es importante que apliques solo una capa ligera y esperar a que se seque por completo antes de colocarte la ropa. Utiliza desodorantes en aerosol o fórmulas sin aluminio.
