El estrés está presente en la gran mayoría de las personas en la actualidad y, en muchos casos, dificultad el buen descanso. Son las rutinas laborales y las pantallas los principales motivos por los cuales conciliar el sueño se torna complicado para muchas personas.
Es en este punto que las consultas a los especialistas de la salud se han multiplicado y lo mismo sucede con quienes buscan alternativas naturales y desprendidas de la medicina tradicional para encontrar una solución. Al respecto, la infusión de lavanda y ashwagandha es una de las más empleadas por quienes buscan combatir al estrés y al insomnio.
Beneficios de la lavanda y la ashwagandha
En primero lugar hay que saber que la lavanda es una de las hierbas aromáticas más conocidas a nivel mundial y que es destacada por tener diferentes compuestos químicos que mejoran el estado de ánimo, la ansiedad y la depresión, además de ofrecer propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, según datos difundidos por Cleveland Clinic.
En cuanto a la ashwagandha, los Institutos Nacionales de Salud (Estados Unidos) informa que se trata de una planta utilizada en la medicina tradicional ayurvédica y en la unani. En este punto, precisa que suele recomendarse para mejorar el sueño, el estrés y la ansiedad, así como la función cognitiva.
¿Cómo tomar la infusión de lavanda y ashwagandha?
Ante lo señalado anteriormente, la combinación de la lavanda y la ashwagandha en una infusión es considerada como una excelente estrategia natural para combatir el estrés y el insomnio. Por lo tanto, a continuación se detalla cómo hacer para obtener los máximos beneficios de estas especies sin quemar sus compuestos:
- Preparar las dosis: Usa 1 cucharadita de raíz de ashwagandha en polvo (o troceada) y 1 cucharadita de flores de lavanda secas de grado alimentario por cada taza de agua.
- Decocción de la ashwagandha: Al ser una raíz dura, la ashwagandha necesita calor directo. Coloca la raíz en agua fría, llévala a ebullición y déjala hervir a fuego lento durante 5 a 7 minutos.
- Infusión de la lavanda: Retira el cazo del fuego. Añade las flores de lavanda en este momento. Tapa la taza o el cazo inmediatamente para que los aceites esenciales de la lavanda no se evaporen con el vapor. Deja reposar por 5 minutos.
- Colar y servir: Si el sabor terroso es muy fuerte, puedes añadir un toque de miel o unas gotas de limón, que combinan muy bien con el perfil floral de la lavanda.
Protocolo de consumo
- El momento ideal: Tómala entre 45 y 60 minutos antes de acostarte. Esto le da tiempo a tu cuerpo para procesar los compuestos activos y te permite ir al baño antes de dormir, evitando interrumpir el sueño más tarde.
- La constancia es la clave: A diferencia de la lavanda, que relaja de inmediato, la ashwagandha necesita acumularse en el organismo. Notarás un cambio profundo en la calidad de tu descanso tras 7 a 14 días de consumo diario.
- Ritual de desconexión: Aprovecha el aroma de la infusión mientras se enfría. El simple hecho de inhalar el vapor de lavanda activa el nervio vago, disminuyendo el ritmo cardíaco casi al instante.









