En un desafío clave, la Tribu Amarilla se quedó con todo: una recompensa deliciosa y la inmunidad grupal. Confiados y celebrando, su moral subió al máximo. Pero en la Tribu Verde, Aarón no pasó por alto esa confianza desbordada. Observador y calculador, comenzó a mover sus fichas mientras su equipo enfrentaba las consecuencias de la derrota.