La crianza es un desafío para las madres y los padres primerizos, no solo durante los primeros años de vida del bebé, sino también con la llegada de la adolescencia. Por ello, a veces se requiere de la ayuda de los familiares y amigos, o incluso de profesionales. Una pareja relató su experiencia al mudarse cerca de los abuelos de los pequeños e hizo un balance de los pros y los contras.
¿Cuál es el protocolo para las niñas y niños migrantes que viajan solos?
Amber Adrian compartió su experiencia en Business Insider, donde relató que, tras conocer que estaba embarazada de su segundo hijo, se mudó al pueblo en el que vivió toda su vida con sus padres. Así, los pequeños estarían cerca de sus abuelos, a unos 8 kilómetros de distancia.
Te puede interesar: Este es el número de pasos que hay que dar al día, según Harvard
La mamá señaló que, con su primer embarazo, se sintió algo aislada por el hecho de estar al menos a media hora de sus seres queridos, por lo que con su pareja tomaron la decisión de trasladarse al pueblo en el que transitó su infancia para que, así, sus hijos estuvieran cerca de sus abuelos.
¿Cuáles son los pros que identificó la mamá?
Amber y su familia se mudaron al pueblo en el que residen los abuelos de los tres pequeños hace seis años y valoraron una serie de pros de su experiencia.
- Apoyo. La pareja señaló que ambos sintieron una gran facilidad a la hora de poder coordinar el acompañamiento para las distintas actividades de los niños. "Poder preguntarles: '¿Puedes recoger a los chicos de la escuela hoy?, o ¿podrías venir a dormir esta noche mientras salimos a cenar?'", destacó la mamá.
- Fortalecer el vínculo familiar. La mujer resaltó que la relación entre sus hijos y sus abuelos ayudó a que los pequeños tuvieran otras visiones y puntos de vista sobre distintos aspectos de la vida. Y que, además, contribuyó al bienestar de los mayores.
- Cercanía. Permanecer al lado de los abuelos a medida que pasa el tiempo, por el cuidado que puedan necesitar.
¿Cuáles son los mayores desafíos que vivieron?
Amber destacó que, a pesar de ser una experiencia positiva, también tuvieron que enfrentar varios desafíos. El mayor de ellos, según señaló, fue abordar la crianza de sus hijos, tratando de no repetir ciertas conductas que detectó que no le gustaron en su educación.
Te puede interesar: La moneda de 4 dólares que puede valer una fortuna: cómo identificarla
Así, consideró que lo prioritario para transmitirle a sus hijos en la educación es que puedan expresar libremente sus emociones, algo en lo que no coincidió con los abuelos de los pequeños, quienes insistieron en "superar" las cosas de manera rápida.
Pero, tras varias conversaciones, la familia logró entenderse y, a través de la empatía, todos consolidaron un vínculo incluso más fuerte.