El Hotel Pfister, un lujoso y emblemático recinto de cuatro estrellas ubicado en el centro de Milwaukee, en Wisconsin, ha sido el centro de rumores y especulaciones durante décadas. Construido en 1890, este lugar albergó a diplomáticos y presidentes, pero también le rodea una leyenda inquietante: historias de apariciones y eventos paranormales.
Estas historias han sido suficientes para que algunas estrellas del deporte decidan buscar alojamiento en otros lugares. Uno de ellos es Mookie Betts, figura de los Dodgers de Los Ángeles, quien por segundo año consecutivo optó por evitar el Hotel Pfister y alojarse en un alquiler a corto plazo.
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Aunque Betts no experimentó nada sobrenatural durante sus estancias anteriores en el hotel, confesó que tuvo dificultades para dormir bien, lo que le llevó a tomar la decisión de no hospedarse allí nuevamente.
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La leyenda que rodea al Hotel Pfister en Milwaukee
El Hotel Pfister es conocido por los diversos relatos de encuentros paranormales que han circulado entre los miembros de la MLB. Por ejemplo, Michael Young, exjugador de los Dodgers y siete veces All Star, aseguró sentir la presencia de un "visitante fantasmal" durante su estancia.
Bryce Harper, dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, compartió una experiencia similar. Durante su estadía, encontró su ropa tirada en el piso y una mesa movida de forma inexplicable al otro lado de la habitación.
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En el 2018, los jugadores de los Cardinals, Carlos Martínez y Marcell Ozuna, quedaron aterrados tras ver lo que definieron como un "invitado de otro mundo". Al día siguiente, Martínez fue retirado del partido tras permitir siete carreras en solo cuatro entradas y alimentó aún más la leyenda del hotel.
Un temor que trasciende deportes
A pesar de no tener pruebas concretas, las experiencias compartidas por varios jugadores crearon una atmósfera de misterio en torno al Hotel Pfister. No es solo la MLB la que evita este lugar: no hay franquicia de la NBA que elija este sitio para hospedarse cuando le toca visitar a los Bucks.
Respecto al caso de Betts, el jugador de 31 años no está dispuesto a arriesgar su rendimiento en la cancha y prefiere la seguridad de un alquiler privado antes que enfrentarse a lo desconocido. Aunque cabe remarcar que los Dodgers han tenido un buen desempeño en partidos siguientes a su alojamiento.
