Mauricio invita a Isabel para que pueda conocer su departamento nuevo, pero no solamente eso, también a su novio y aunque al principio todo parece extraño e incomodo, poco a poco comienzan a sentirse más cómodos y en confianza. Gabriela por fin encara a Santiago por su relación de trabajo con Isabel y le pide que no se divorcie porque esta muy segura que después se va arrepentir, pero Santiago se enoja porque le duele que no crea en él.