El Año Nuevo Chino, también conocido como la Fiesta de la Primavera, es la festividad más importante del calendario lunar y un símbolo de renovación profunda. Durante quince días, las familias se reúnen para honrar a sus antepasados y atraer la fortuna mediante rituales que tiñen las ciudades de rojo y dorado.
Desde las emblemáticas danzas del dragón hasta el estallido de petardos para ahuyentar la mala suerte, esta celebración fusiona la espiritualidad milenaria con un despliegue visual que paraliza a Asia y cautiva al resto del mundo.