Bluey y Bingo comienzan el juego de la estética. Todo va bien, pero algo extraño sucede cuando Bingo intenta dar su opinión y Bluey, en su desesperación, de inmediato contesta por ella. Mamá le pide a Bluey que deje a Bingo encontrar su propia voz. El segundo cliente en llegar es Bandit, así que le dan la bienvenida a la estética, pero una vez más Bingo se queda sin palabras y Bluey completa la frase.